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Huelga

El próximo miércoles 29 de marzo está convocada la huelga general en España. Y yo, como español en una empresa pública española, debería tener derecho a secundarla. Pero no soy un trabajador, soy un becario de una, supuestamente, beca de formación (o beca de deformación), en la que no aprendo nada (casi al contrario) y lo que hago es “trabajar“.

Mi dotación (tenemos prohibido llamarle sueldo) es bastante limitada para un sueldo español, ya no digamos para personal desplazado en el extranjero. Tengo sólo 15 días de vacaciones al año. Pero tengo que cotizar IRPF como cualquier trabajador. Pero no tengo derecho a protestar ni cuando hay huelga general.

Yo les envié un mail al departamento de becas del ICEX para preguntar cuáles eran mis derechos frente a una huelga y qué “represalias” podía recibir. Todo bien escrito y de manera formal y educada. La respuesta de esta gente, como siempre:

La huelga es un derecho esencial reconocido a los trabajadores por la CE. Un becario no es un trabajador “stricto sensu”, sino una persona que está en periodo de formación,  sin perjuicio de que realice o pueda realizar tareas complementarias a su formación como contraprestación por la dotación económica que recibe.

Un becario no tiene el derecho de huelga. En caso de no asistir a la Oficina se le deberá aplicar el régimen general contenido en la normativa que les sea aplicable para este tipo de situaciones (ausencias no justificadas).

Lo peor de todo es que lo mandan con copia a los jefes, para que sepan qué clase de no-trabajador tienen trabajando en la oficina, alguien con ideas y razonamiento propios. Hay que tener cuidado con esta gente, no sea que contagie a los demás y la sociedad haga algo, desmonte este tinglado y España empiece a funcionar de una vez, sin tanto corrupto y tanto mantenido. Que aquí se ve cada cosa… pero eso, hijos míos, lo contaré en otro episodio.

Actualización:

Obviamente debieron preguntar más becarios y al final el jefe de becas ha enviado un email a todos los becarios de informática, con copia al buzón de la oficina, y otro email a todos los becario de comercio exterior, también con copia al buzón oficial. El texto es el mismo, letra por letra, que recibí en su día. Y claro, ha llegado a alguien como el secretario general de la federación en el exterior de UGT y le ha dicho las cosas como deben ser al tipo éste:

Estimado Sr. Gutiérrez:

Hemos recibido esta comunicación firmada por usted que realmente nos sorprende.

Los becarios ICEX y demás autonomías están regulados por un compromiso que despliega obligaciones laborales. Jerárquicamente dependen del Consejero, están sometidos a un régimen de horario, les es aplicable la normativa fiscal por considerarlo trabajo remunerado  y recientemente se les incluye en el régimen de la Seguridad Social (todavía no aplicado en el ICEX). Los Tribunales han señalado que están bajo régimen laboral.

Además no debe olvidar, que sin excepción, los países donde prestan sus servicios, los tienen catalógados como sujetos a régimen laboral.

Nos extraña mucho su correo además por el tono de advertencia que se desprende de él. Si algún becario ejerce el derecho de huelga, estará en su derecho, y este sindicato defenderá este derecho.

Echamos en falta además que su correo no incluye que ningún becario podrá realizar las funciones que sean de otro trabajador, como algún Consejero les están señalando. Creo que esto es lo que deberían haber comunicado.

Espero una rectificación urgente de su correo.

Saludos,

Anton Obieta

Secretario General

Federación del Exterior-FSP

Gracias, Antón.

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Después de mucho tiempo sin actualizar, me he decidido a crear un diccionario dominicano-español que puede ser de utilidad para todos los españoles que visiten el país.

Así puedo ir apuntando cosas sin tener que escribir un post entero. Quien quiera que colabore en los comentarios 😉

Ahí arriba lo podéis encontrar, y también en la dirección:

https://alasindias.wordpress.com/diccionario/

Cuba

A finales de noviembre me mandaron a Cuba. Un poco de chapa y pintura a los equipos de allí, nada realmente urgente.
Un mes antes, avisan a las oficinas afectadas (donde trabajo y donde tengo que ir), piden un presupuesto, se aprueba y ¡listo! Ya tenemos viaje con presupuesto aprobado. Aunque después el iSex se tome 2 semanas para hacer la transferencia desde la cuenta de España a la cuenta de la oficina en Miami (en $), para después yo tener que cambiarlos a pesos dominicanos…
Salimos un domingo a mediodía, llegamos al hotel ya de noche, y el lunes toca ir a trabajar. El hotel cobra 8$ cada hora de internet, así que nada, desconectaremos, que siempre viene bien.

Durante paseo desde el hotel hasta la oficina, algo más de 2 km, me doy cuenta de la tranquilidad que hay, comparando con Santo Domingo (eso que a un coche se le salió una rueda directriz y casi invade la acera a un par de metros de mí 😀 ). Una avenida ancha, con un paseo central, gente caminando por la calle a las 8 de la mañana, coches circulando, y aire que se puede respirar. Antes de llegar, un parquecito con unos árboles enormes con unas raíces aéreas considerables.

Me salto la calle que tocaba (en el barrio (Miramar) van numeradas, pares de oeste a este, impares de norte (mar) a sur) porque el cartel estaba medio borrado y el 2 me pareció un 4. Llego a la oficina: una casita de 2 plantas con jardín (y un generador gasoil del tamaño de un coche). Techos altos, todo amplio y en buen estado, agradable. Conozco a la gente, la oficina, pierdo el tiempo y me pongo a mirar como está todo montado. La conexión a internet es lenta, pero es mucho para el país. La solución sería saltarse a Fidel y montar una parabólica directa al satélite de turno (como la embajada…), pero la oficina no puede. Los ordenadores, la mitad son como los de Santo Domingo o incluso algo mejores. Los otros, son de otra época, peores que los que dan de baja en otras oficinas. El icex es así. Varias pantallas de tubo en el 2012, recortando gastos a los becarios. Y los consejeros, agregados y demás calaña, cobrando sueldos insultantes (y después no son capaces de reclamar que no se lo bajen un 10% a los becarios de su oficina dominicana, cuando ellos cobran en un mes nuestra dotación anual).

A las 15:30 la oficina cierra y yo soy libre para hacer turismo. Voy aprendiendo cosas como los “almendrones” o “máquinas”: los coches americanos antiguos típicos de Cuba, hacen rutas y te llevan por 10 pesos cubanos (unos centimillos) de un barrio al siguiente. Por el doble, del hotel a la Habana vieja.  (Los taxis te cobran 10 CUC,  peso convertible a dólar (1 CUC = 1 $) ). También puedes encontrar algún ilegal que intenta llevarte con los Lada o Moskvitch de los años 70.

En un supermercado, cerca del hotel, tenían pasillos enteros de, por ejemplo, arroz o tomate triturado. Pero faltaban muchas cosas de las que no había nada o casi nada (o a precios muy altos).

La pizza cubana, masa de pan, de un palmo de diámetro, que cuesta también 10 pesos cubanos. Hay alguna pizzería de pizza normal por unos 5$. Pero si vas a una paladar, un restaurante en una casa o piso privado, te sale a precios europeos. Estuve en “La guarida”, una paladar que empezó en el negocio después de que rodaran allí la película “Fresa y chocolate” y se hiciera el sitio famoso. Buen sitio, recomendado por guías  de viaje, y buena compañía, pasando un buen rato.

Anochece pronto, a las 18:00 (en invierno) es de noche, pero nos pateamos desde Vedado hasta la Habana vieja, sin miedo a que se haga de noche y te asalten, como en Santo Domingo. Un alivio caminar incluso entre calles destrozadas, casi sin luz, con pequeños comercios que intentan sobrevivir como pueden. Niños jugando en la calle, ajenos a los pocos medios y las paredes desconchadas. Edificios que hace 50 o 100 años debían ser impresionantes, pero que se están echando a perder. Renovar y sanear la Habana Vieja costaría mucho más de lo que el régimen deja a su población, pero quedaría algo en lo que perderte durante días y meses, admirando las calles y edificios. Se van renovando poco a poco algunos para montar comercios, siempre del estado (o del alcalde, más de lo mismo).

La gente, necesitada. Te intentan vender lo que sea, se ponen pesados, te perguntan cualquier cosa para saber de donde eres. Con sus sueldos es difícil vivir, casi todo el mundo tiene algún negocio por detrás. Te ofrecen taxis, bicitaxis, etc a cada paso que das. Pero con todo, la gente es más feliz, con una mentalidad mucho más sana que la dominicana, en general mucho más vacía y podrida. Por un lado te da pena su situación, por otra piensas como serían con el dinero y corrupción de otros lugares.

Pero intentas dejar de mirar más allá, y disfrutar de la ciudad, que hay mucho por ver y vale mucho la pena hacerlo.

El sábado lo tenía libre, así que daba tiempo para ir de excursión. Valle de Viñales, hacia el oeste, mucha vegetación, zona kárstica con cuevas y mogotes. Un paseo en barca por la cueva del indio, y visita al mural de la prehistoria (de hace 60 años :D). También a una fábrica de puros y otra de ron.

El domingo a primerísima hora, de vuelta al aeropuerto y de vuelta a la incivilización. 3 semanas después, todavía echo de menos La Habana 😦

De vuelta a la cutrez

Si no fuera por los alquileres absurdamente altos para extranjeros (para el régimen no es absurdo, ellos mantienen así su revolusión)  y la casi imposibilidad de tener internet normal en casa, pediría quedarme allí (el icex no me va a subir el sueldo y no podría pagar nada donde vivir). Por cuenta propia sería imposible, cualquier negocio que se introduzca allí va intervenido por el estado. Los extranjeros que viven, van enviados desde sus países por embajadas o multinacionales y con sueldos europeos (altos).

Hasta pronto, volveremos 🙂

Recibos e impuestos

Vengo de la farmacia, de pagar el recibo de la luz.

En el alquiler tengo incluidos el gas y el agua. La electricidad aquí dicen que es cara. Las infraestructuras eléctricas son bastante malas, viejas e insuficientes en la mayor parte del país. Con ayuda extranjera, se ha invertido bastante dinero para mejorar el servicio eléctrico en el país, y todavía falta por hacer.

Yo vivo en una zona donde sólo se me ha ido la luz 2 veces, y fue durante unos segundos. De todas maneras, tengo unas baterías dentro de un armario empotrado en un rincón de la cocina., gastando electricidad para estar bien cargadas por si acaso.

Realmente es cara si se gasta mucha electricidad, porque los tramos van multiplicando el valor de cada KWh gastado, no sólo del tramo a partir del cual se encarece. Si pasas de un tramo a otro, aunque sea por los pelos, pagas todo el consumo a un precio más alto. Y entre los que pueden, a muchos les gusta dormir con el aire acondicionado alto para poder taparse con una o más sábanas. Un despilfarro absurdo, pero parece que la ecología no importa mucho…

Después del primer mes, donde puse el aire acondicionado algún rato casi todos los días, la factura ha llegado a los 850 pesos (~16€). Poco más que cuando en España no pago consumo, sólo mantenimiento. Desde que empezó noviembre, creo que no he puesto el aire una sola vez, la “época seca” empieza, la humedad baja y, aunque sigue haciendo una temperatura considerable comparando con España, es como Junio o Septiembre en Barcelona: verano, pero agradable, no pegajoso. En los días más fríos aquí en la capital, por la noche la temperatura puede incluso bajar de 20ºC 😀 Temperatura perfecta 🙂

Y como decía, lo he pagado en la farmacia. Aquí los recibos de luz, teléfono, internet, etc. se pueden pagar en las farmacias, donde tienen incluso juguetes. Y servicio a domicilio (el delivery es un tema aparte en latinoamérica) Las farmacias españolas tienen que aprender como diversificar sus ventas 😀

El otro tema del que quería hablar era el marbete. Es como el impuesto de circulación, un papel que hay que pagar cada año por cada vehículo. Primero lo puedes pagar en cualquier banco, por internet, etc. Después, tienes que ir a la Dirección General de Impuestos Internos. Y me dijeron que el viernes pasado era el último día para pagar y que después te ponen una multa… de unos 10€

Pues pasé el lunes por una de las sedes de la DGII y había una cola considerable (en la calle), y cerraban a las 16h. Lo dejé para el día siguiente, pero seguía igual. El miércoles parecía que había incluso más gente. El jueves ni pasé, esperé hasta el viernes que salgo a las 14h. Había menos cola y me puse a esperar. Llega una pareja, creo que yanqui, y la mujer le dice al hombre asombrada “this is the line!” y se quedan pensando y deciden no esperar, y marcharse de allí (además empezaba a llover).

Pregunté a la gente que tenía al lado y me dijeron que hacía falta llevar una fotocopia de la matrícula, que es como el carné de circulación del vehículo. Fui a hacer una fotocopia, pregunto cuanto cuesta y me dice, espera, escribe en un papelito un “1” en el apartado “copias” y me manda a caja a pagar. Le entrego el papel y me cobran 2 pesos (menos de 4 céntimos) y me imprime el tique de compra… si al final les ha costado más el papel que los 2 pesos…

Vuelvo a la cola, y vuelvo a preguntar a la gente, esta vez si sabían cuanto es la multa y el impuesto para una moto… una no sabía y el otro me dice que cree que no es necesario para motores y le pregunta a otro que me dice que hasta ahora nunca había hecho falta. Así que voy a preguntar a la puerta de la oficina y me confirman que sólo hace falta para carros y camiones. Así que me vuelvo para casa después de perder el tiempo de la manera más tonta… y dejo allí a un montón de gente que deja las cosas tan “para lo último”, que se pasa el plazo y hace cola para pagar la multa. Peor que en España, incluso 😀

Sobre cómo Raul acabó aquí

Como no me han pasado cosas dignas de explicar, explico cómo terminé siendo un expatriado más.

Corría el año 2009… yo trabajaba como sub-sub-contratado en T-Systems/Allianz. Un trabajo que cada día era peor, con días en los que no tenía qué hacer aunque llamara directamente a Allianz, y días en los que de golpe se acordaban de mí en Allianz, y T-Systems decidía pasarme un marrón que no sabían cómo hacer, y que no se enterara Allianz, así que no les podía preguntar… todo muy bonito. El proyecto se iba terminando y la crisis iba comenzando… así que me quedé en la calle. Habíamos hecho un buen grupo de sub-sub-contratados, había buen rollo entre nosotros, (aunque la mitad de la gente de T-Systems me daba cada día más asco). Pero nos fueron echando a todos, por tandas. Pensé que mejor, que encontraría otra cosa. Pero no había muchas ofertas, cuando 6 meses antes hacía hasta 3 entrevistas en un día. Con todo, fue el trabajo donde más he cobrado, 25.000€ brutos anuales que no eran gran cosa, pero ahora me parecen imposibles de alcanzar.

Y un día que entré a infojobs con un ordenador recién instalado y sin ad-block, y me apareció un banner sobre unas becas para trabajar en el extranjero, de un tal ICEX. Lo miré, y me convencieron para apuntarme. 50€ la inscripción y unas pruebas en Madrid, pagué in extremis. Tenía coche nuevo, así que le daría su primer viaje largo. Miré por internet y encontré una wiki cutre con preguntas de otros años y con eso y un lápiz del número 2 salí hacia el pueblo, a 150 km de Madrid, para dormir cerca y pasar por el pueblo, que hacía un par de años que no iba. El examen me fue mejor de lo esperado, sin tener mucha idea, estaba entre los 65 mejores de los 500 presentados. Lo siguiente era un examen de inglés, un mes después.

Pues entre un examen y el otro, tuve el accidente de coche, somnolencia, unida a un sol de cara, llegando a mi destino… Llegué todavía con vendajes al examen de inglés, no me fue especialmente bien la parte oral, pero conseguí estar entre los mejores 60 (y había 64 plazas), sólo quedaba la entrevista. Aquellos días fueron bastante caos, con todo lo del accidente, los médicos, los trámites, el seguro, etc. Y olvidé por completo que tenía que enviar una documentación a Madrid antes de la entrevista. Me convocaron allí, fui y me preguntaron por la documentación y me dijeron que no podía seguir en el proceso. Podían haberme recordado que la debía enviar, igual que me recordaron que se acababa el plazo para pagar los 50€… entonces no sabía lo cutres que eran en el ICEX. Salí y con la rabia, le di algo fuerte al botón del ascensor. Estaba roto, pero no creo que lo rompiera yo… tan fuerte no le dí.

Después de algún trabajo temporal y mucho paro, ya tenía mi piso, pero seguía sin trabajo. Y llegó otra vez marzo y dudé si presentarme o no. Al final volví a pagar los 50€, fui al pueblo como siempre, me acompañaba siempre alguien, no se fiaban de mí 😀 Encontré un foro donde había más preguntas, me miré algo de información sobre el active directory… y saqué ligeramente mejor nota, pero había más gente por delante mío. En inglés mejoré nota, pero empeoré posición en el ranking, seguía cerca del puesto 60, las plazas habían bajado ligeramente, aunque seguíamos siendo 600 inscritos. La entrevista debió ir mal, pues aprobé por los pelos, pero bajé hasta la posición 100. Había empezado un curro de mierda para la ídem de everis (sub-sub-contratado, como siempre) aquellos días, y esperaba destino para salir de aquel marrón. Después de múltiples rechazos de destinos y suplencias, me ofrecieron un “puesto de suplente”, para hacer el curso en Madrid. Con nulas probabilidades de conseguir plaza, la rechacé amablemente (menos mal, el curso es insufrible, como para hacerlo 2 veces). Al final aquel trabajo duró 4 meses, durante los cuales hice como 10 entrevistas de trabajo, y volví al paro. Me salió rápidamente otro sub-empleo que duró 3 meses más, en mi querido Banc Sabadell, en pleno invierno, pasando un poco de frío y haciendo más porquería. Esta vez, la otra trituradora de carne, Accenture/Coritel. Gente asqueada que no les quedaba otra que aceptar las deprimentes condiciones que imponía la empresa. Al menos tenían trabajo fijo. Llegó marzo, esta vez iba con más ganas que nunca a Madrid, y con cierta seguridad en mí mismo. Hasta estudié para el examen y aprendí alguna cosa. Fui al examen tan confiado, que no me dí cuenta y avisaron que quedaban 5 minutos para entregar la prueba y me quedaba casi una cuarta parte sin responder. Respondí 10 preguntas a toda prisa y las última 10 puse todo “A” (era tipo test). Pensaba que lo había mandado todo a la mierda. Pero no, resulta que, por un lado sólo éramos 400 este año, y por otro, que decían que este año había sido más difícil el examen, y acabé el número 50.

Empecé mi último curro en GFT, una empresa que hacía poco más de un año me había despedido, incluso les dije a la subcontrata que me mandaba allí que me ofrecían una miseria y que no dudaría en irme a otro lado, yo siempre con mi absurda franqueza. El trabajo era un marrón, el proyecto no tenía por dónde cogerlo, pero había buenos compañeros.

Después de la primera semana de trabajo, tocaba el examen de inglés. Salí el viernes de trabajar y me fui con mis padres directo para el pueblo. Al día siguiente tocaba volver a madrugar. El examen escrito me fue bien, como siempre y en el oral me preguntaron por la situación laboral de los jóvenes, y le solté a la pobre mujer tal rollo sobre la subcontratación y la precariedad laboral que me hizo salir en poco tiempo, ya tenía suficiente. Volví al pueblo bastante contento, me puse el último disco de Antònia Font en el coche y el viaje se me pasó volando, cantando como un descerebrao, aunque me cayó una tromba de agua cuando iba por Humanes.

Al final fue un 8.8 que me colocaba en el top-16. Este año que estaba trabajando, ya sabía que me iba a tocar la entrevista un miércoles, y no falló, justo en medio de la semana, ves a Madrid un miércoles por la mañana. Pedí 2 días de vacaciones para unirlo a la Pascua de Pentecostés y nadie me preguntó más. Aunque no quería confiarme, y siempre decía “si me dan plaza”, sabía que una plaza era mía.

La entrevista fue un poco rara, me preguntaron cosas absurdas, como que cuál era el plato que se me daba mejor cocinar o si no creía que el mercado laboral me podía ofrecer un cambio o un trabajo… mientras lo decía, él mismo se daba cuenta que estaba preguntando una tontería y una obviedad. Al final un 6.9 y bajaba 3 posiciones, hasta la 19ª. Había opciones de que me dieran lo que había pedido: Asia (cualquier destino), Australia, Estados Unidos, Alemania/Bélgica, y después Europa y ya el resto del mundo, menos Madrid, que ya la tenía aborrecida.

El día que publicaban el destino apenas trabajé nada. A primera hora tenía a mis buenos compañeros pendientes de mi destino. Apareció el apartado “mi beca” y dentro decía Santo Domingo. Me quedé bastante descolocado. La gente decía que qué suerte y yo, vale, al Caribe, pero ¿qué idioma puedo aprender allí, qué trabajo o que contactos puedo hacer allí que me puedan servir?

La subontrata no quería despedirme, y mi subsistencia se basaba en poder cobrar ese paro que había logrado acumular poco a poco. Me amenazaron con la denúncia al paro, pero también llamaron a GFT para avisarles que quería irme. Y claro, GFT no quería a alguien que tenía pensado largarse y les dijo que en 4 días no me querían más allí (más teniendo en cuenta que estaban ya casi en fase de ir despidiendo subcontratados). Yo también hablé con GFT y no hubo problemas. La subcontrata, ATK, rápidamente cambió de opinión y decidió que era perfectamente posible decir que no había pasado el período de pruebas (algo imposible de probar y que representa el despido libre los primeros 6 meses del contrato indefinido y 3 en el temporal) y así ahorrarse el despido. Aunque también podrían haber dicho que el proyecto había acabado. Total, la terminación de un contrato ilegal no cuesta tanto.

Después vino el anuncio de la dotación (que no se le puede llamar sueldo, ICEX dixit), la más baja de todas. La han bajado 3000€ respecto al año anterior. Bueno, será barato vivir, pensé. Pero no, pago 400€ al mes por un piso de una habitación, la comida es igual o más cara que en España, y no se puede salir caminando por la noche a ningún sitio. Y el taxi no baja de 3€ el trayecto más corto. Pero bueno veo otro mundo, el nuevo mundo al que llegó Colón mientras buscaba la misma ruta que yo a Asia, a las Indias, aunque su viaje fuese tan diferente al mío.

La navidad

La navidad parece que llega antes a la República Dominicana. Debe ser que como siempre hace calor, no esperan a que llegue el frío como en España 😀

Aquí montan el apartado navideño en los hipermercados y demás tiendas a mitad de octubre. Hace casi un mes, cuando fui yo, habían cerrado “Casa Cuesta”, tienda de cosas para el hogar. Me dijeron que la “inauguración” era al día siguiente. Me habían hablado de esa tienda, así que no podía ser que la inaugurasen ese día… resultó que inauguraban la sección navideña.

Aquí una foto del belén que tienen montado. Las figuras me parecieron carísimas y no tienen un solo caganer.

Hoy en una de “las guaguas” que me llevaba a la playa, sonaba la radio y dijeron los días que faltaban no recuerdo si para navidad o para fin de año 🙂

Ahora empieza la “época seca” y la humedad ha bajado lo suficiente para no notar el calor asfixiante dentro de casa. Por la noche hasta hace fresquito y cierro la ventana y duermo bien a gusto. (Al menos hasta que se forma el jaleo de coches a las 7-8 de la mañana) Pero igualmente, en navidad toca pegarse un baño en el mar Caribe 😀

(¡Vamos a la playa!)

Después de un mes en Santo Domingo, por fin me he animado a ir a la playa.

He salido de casa, he bajado una cuadra, hasta la calle independencia, he esperado casi nada en la parada de bus, y he cogido un bus urbano (de la OMSA), porque sabía que iban al parque Enriquillo, donde se cogen las guaguas que van hacia, por ejemplo, las playas del este. También hay otro buses más pequeños y un poco más destartalados, o los conchos o carros públicos. Pues el bus estaba hasta los topes. Coges un bus de Barcelona hasta los topes, y metes 15 personas más. Sin aire acondicionado… Pero bueno, me ha costado 10 o 15 pesos (20 o 30 céntimos) y no he tardado demasiado. Durante el viaje, me han llamado por teléfono, pero entre el ruido y que el que el tío me hablaba muy rápido con ese acento que aún no termino de coger del todo, no entendí ni quién era ni qué quería. Creo que dijo algo de un robo (¿quizá el robo de mi móvil? Mi número dominicano no lo tiene nadie que me fuera a llamar por eso :?). Le llamé más tarde y no me contestó a la llamada.

Me bajé y me dirigí hacia el parque Enriquillo, y antes de llegar me vino un tío a preguntar que a dónde iba. Y me llevó hacia el bus que me llevaría a la playa. Eso es saber como tratar a los posibles clientes 😀 Resultó que esa guagua era el expreso. Que no para por el camino (¡y tenía aire acondicionado!). Mientras esperaba, y por el camino, saqué mi libro de gramática búlgara básica, a ver si me animo por fin a aprender a hablarlo, no sólo a medio entenderlo. Ya que iba solo a la playa, tener algo que leer. Al bajar, como iba un poco perdido, otro español que había venido en el mismo bus se apiadó de mi, me explicó un poco donde era la playa de Juan Dolio (donde estábamos) y para donde quedaba Guayacanes (la playa antes de llegar a esta). Al final fuimos juntos a la playa, pues él también iba solo y estuvimos hablando bastante y no estudié más búlgaro 😀 (La frase del título ya la conocía de hace tiempo :P)

La playa, a la entrada, tiene varios chiringuitos y tumbonas y sombrillas, bastante gente, familias enteras es lo normal. Nosotros fuimos unos metros más allá, en un sitio con tanta calma que hasta me sorprendió la tranquilidad. Después de todo el bullicio, ruido y prisas de la ciudad, me dí cuenta que necesitaba un sitio así para desconectar un poco. Aquí no cubría mucho el agua, y había un prado de algas a pocos metros de la orilla, sobre el que nadé mientras me rozaban las algas más altas 😀

El agua, transparente, de color azul claro, no demasiado caliente.

A la vuelta, me despedí de mi nuevo amigo, él se fue hacia el pueblo cercano, y yo en sentido contrario, hacia Santo Domingo. Cogí la primera guagua que pasó, que no era expreso, no tenía aire, iba casi llena, pero costaba menos que la otra. En marcha corría el aire, y las paradas las hacía en medio de la autopista rápidamente. Y fui sentado y cómodo todo el viaje. Suficiente y de sobras. Otra vez en el parque Enriquillo, pregunté como ir para mi casa, y me guiaron para coger un bus, de los pequeños, como con el que había venido desde la playa, pero que iba donde quería. Uno de los miles que pueblan la ciudad y que he adelantado ya en innumerables ocasiones con la moto. Desde dentro no se ven tan mal como parecían desde el exterior. Con las ventanas abiertas, veía las calles por donde pasaba. Un tramo estaba llena de sedes de partidos políticos. Más adelante ya empecé a conocer las calles (por ahí había ido al hospital el día del dedo (la uña parece que se va a caer, pero no se decide, se ha abierto una brecha en el nacimiento de la misma) y en nada llegué a mi destino sano y salvo. Misión cumplida 🙂