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Archive for the ‘Santo Domingo’ Category

Vengo de la farmacia, de pagar el recibo de la luz.

En el alquiler tengo incluidos el gas y el agua. La electricidad aquí dicen que es cara. Las infraestructuras eléctricas son bastante malas, viejas e insuficientes en la mayor parte del país. Con ayuda extranjera, se ha invertido bastante dinero para mejorar el servicio eléctrico en el país, y todavía falta por hacer.

Yo vivo en una zona donde sólo se me ha ido la luz 2 veces, y fue durante unos segundos. De todas maneras, tengo unas baterías dentro de un armario empotrado en un rincón de la cocina., gastando electricidad para estar bien cargadas por si acaso.

Realmente es cara si se gasta mucha electricidad, porque los tramos van multiplicando el valor de cada KWh gastado, no sólo del tramo a partir del cual se encarece. Si pasas de un tramo a otro, aunque sea por los pelos, pagas todo el consumo a un precio más alto. Y entre los que pueden, a muchos les gusta dormir con el aire acondicionado alto para poder taparse con una o más sábanas. Un despilfarro absurdo, pero parece que la ecología no importa mucho…

Después del primer mes, donde puse el aire acondicionado algún rato casi todos los días, la factura ha llegado a los 850 pesos (~16€). Poco más que cuando en España no pago consumo, sólo mantenimiento. Desde que empezó noviembre, creo que no he puesto el aire una sola vez, la “época seca” empieza, la humedad baja y, aunque sigue haciendo una temperatura considerable comparando con España, es como Junio o Septiembre en Barcelona: verano, pero agradable, no pegajoso. En los días más fríos aquí en la capital, por la noche la temperatura puede incluso bajar de 20ºC 😀 Temperatura perfecta 🙂

Y como decía, lo he pagado en la farmacia. Aquí los recibos de luz, teléfono, internet, etc. se pueden pagar en las farmacias, donde tienen incluso juguetes. Y servicio a domicilio (el delivery es un tema aparte en latinoamérica) Las farmacias españolas tienen que aprender como diversificar sus ventas 😀

El otro tema del que quería hablar era el marbete. Es como el impuesto de circulación, un papel que hay que pagar cada año por cada vehículo. Primero lo puedes pagar en cualquier banco, por internet, etc. Después, tienes que ir a la Dirección General de Impuestos Internos. Y me dijeron que el viernes pasado era el último día para pagar y que después te ponen una multa… de unos 10€

Pues pasé el lunes por una de las sedes de la DGII y había una cola considerable (en la calle), y cerraban a las 16h. Lo dejé para el día siguiente, pero seguía igual. El miércoles parecía que había incluso más gente. El jueves ni pasé, esperé hasta el viernes que salgo a las 14h. Había menos cola y me puse a esperar. Llega una pareja, creo que yanqui, y la mujer le dice al hombre asombrada “this is the line!” y se quedan pensando y deciden no esperar, y marcharse de allí (además empezaba a llover).

Pregunté a la gente que tenía al lado y me dijeron que hacía falta llevar una fotocopia de la matrícula, que es como el carné de circulación del vehículo. Fui a hacer una fotocopia, pregunto cuanto cuesta y me dice, espera, escribe en un papelito un “1” en el apartado “copias” y me manda a caja a pagar. Le entrego el papel y me cobran 2 pesos (menos de 4 céntimos) y me imprime el tique de compra… si al final les ha costado más el papel que los 2 pesos…

Vuelvo a la cola, y vuelvo a preguntar a la gente, esta vez si sabían cuanto es la multa y el impuesto para una moto… una no sabía y el otro me dice que cree que no es necesario para motores y le pregunta a otro que me dice que hasta ahora nunca había hecho falta. Así que voy a preguntar a la puerta de la oficina y me confirman que sólo hace falta para carros y camiones. Así que me vuelvo para casa después de perder el tiempo de la manera más tonta… y dejo allí a un montón de gente que deja las cosas tan “para lo último”, que se pasa el plazo y hace cola para pagar la multa. Peor que en España, incluso 😀

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El chapuzas

Bueno, ya han pasado más de 3 semanas y media y todavía no está todo listo en el piso.

Hay un tío español que tiene medio edificio, y tiene una oficinita abajo para los alquileres (que hace más o menos el mismo horario que yo y nunca la encuentro abierta) y también tiene a un pobre haitiano de arreglatodo. Los primeros días me pintó la habitación y el cuarto de la lavadora, aunque un trozo no lo lijó bien antes de pintar. Me cambió algunas bombillas, la manguera de la ducha y puso silicona en las ventanas para que no entrara el agua. Unos días más tarde me consiguió un mando, ya usado, para la puerta del parking, pero gratis. Trajo a unos conocidos para que arreglaran las ventanas que no corrían. Parecía que el tío “resuelve”, como él dice.

Unos días más tarde le recordé los problemas:

-La manguera de la ducha es corta para colocarla en el soporte de la pared: la solución que me da, teniendo en cuenta que el dueño del piso no quiere comprar otra (pedazo rácano, le pago 400€ al mes por esto…), es hacer unos taladros y bajar el soporte unos centímetros. Fantabuloso, aunque creo que mejor eso que nada…

-La puerta de la entrada y la de la lavadora rozan el suelo. Estoy esperando que venga un ebanista a lijarlas desde hace dos semanas.

-El mando del aire acondicionado a veces va y a veces no. Se lo llevó y me lo “ha arreglado”. La verdad es que creo que el problema viene del receptor, que lo moví hasta que ahora funciona. A ver si aguanta.

-El tubo del desagüe de la lavadora era corto (por lo que la lavadora estaba encima de una silla, idea genial) y además estaba roto, motivo por el cual había cubos (¡dos!) debajo para recoger el agua que perdía. El tío se llevó el tubo para comprar uno igual, pero resulta que no es igual. Así que le va a poner silicona para adaptar la boquilla del viejo al tubo nuevo. Me dijo hoy que en 20 minutos venía, pero no lo hizo… y yo quería poner una lavadora…

-Y el anterior punto lleva al siguiente: la silla de debajo de la lavadora tiene el tapizado hecho ristras. Esto lo tendré que tratar con la de la oficina de abajo, que todavía tenemos que hacer el inventario de los que hay y lo que no…

A ver si mañana ya acaba con la lavadora, y le doy una propina, que aquí es una costumbre a la que no estoy acostumbrado y quizá por eso se toma lo mío con más calma…

Y bueno, todavía no he terminado de limpiar entero el piso, me quedan algunas ventanas y los muebles de abajo de la cocina, que “fumigado” con el insecticida y ya no veo cucarachas por el piso, aunque quedan algunas hormiguitas pequeñas y blancas… Pero había TANTA mierda como no había visto en mi vida…

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El primer día compartimos taxi para ir a trabajar la otra becaria de la oficina (María) y yo. Esto parece el título de un cómic…

Aquí los taxis cobran por recorridos preestablecidos, y recorrer los 2 km que separaban la oficina de donde cogimos el taxi costaba 150 pesos (¡3 euracos!). El taxi hizo un zig-zag para evitar las innumerables retenciones (aquí llamadas tapones) que se forman en las principales calles. Llegamos a tiempo y conocimos a toda la gente de la oficina y la distribución de ésta. Después de ver el desastre de pseudo-CPD y crearme un usuario, tocaba trabajar.

Al salir, la compañera de piso de María, Elisa, que estaba buscando un sitio para poder establecerse definitivamente, le dijo de quedar en un centro comercial cercano, y mientras ella y yo nos dispusimos a conseguir cosas necesarias como dinero y una tarjeta prepago. Compré un transformador para los 110V americanos pero no pude hacerme una prepago por no tener encima un móvil libre, ni el pasaporte, que se lo habían quedado para los trámites del visado de un año. Al final Elisa no vino y cogimos otro taxi, que nos cobró 170 pesos. Después de pasar a conocerla y ver el piso en el que estaban mientras buscaban otro, volví a casa y cené leche con cereales, todavía lo único que tenía.

Al día siguiente fuimos a trabajar caminando, recorriendo calles, algunas medio destrozadas, otras llenas de montones de basura, y todo con un calor asfixiante, pero llegamos a trabajar.

Yo le había comprado al anterior becario una escúter pequeñita, y él se la había dejado a una amiga suya, Ruth, para que me la guardase. Le llamé y quedé a partir de la 8 de la tarde en su casa.

Después de trabajar fui al super de al lado de casa, que tiene una música del estilo del mercadona, pero mucho peor 😀

Después de recorrer y mirar todo lo que tenían, me metieron toda la compra en cientos de bolsas (aquí llamadas fundas) sin que yo pudiera evitarlo, y un pobre haitiano las cargó en un carrito y me lo llevó a casa. Y yo no tenía nada más pequeño que 500 pesos (10 €) para darle y no le dí nada, y quedé como un tacaño… creo que esta gente vive de las propinas, me supo mal.

Me puse a limpiar la nevera, para poder meter la compra y se me pasó el tiempo y me acordé de la moto. Guardé todo y me dispuse a salir. No tenía saldo en el móvil español, no tenía móvil dominicano, no sabía donde coger un taxi normal, que no fuera un concho (coches que siguen unas rutas y que van hasta los topes de todo tipo de gente). Viendo que no era demasiado lejos, me animé a ir caminando. Después de que me dijeran que no era tan peligrosa la ciudad, no podía pasarme nada. Dejé todo en casa por si acaso y estuve dudando si coger o no el móvil. Temiendo poder perderme, lo cogí para seguir el GPS, pero lo guardé en el bolsillo para no llevarlo a la vista.

Salí a la calle y fui siguiendo las calles que me parecían más luminosas, sin saber que me había adentrado en un “barrio”, zona que no debería recorrer, especialmente de noche (aquí, a partir de las 19:00). Me dio la impresión que un chaval me seguía, y cuando pasé por un sitio más oscuro, efectivamente, el chaval apareció y me asaltó, llevándose el móvil y saliendo por patas. Parecía tener más miedo que yo, que realmente lo que estaba era cabreado por perder el móvil.

En fin, que seguí caminando y llegué a una de las calles principales enseguida, busqué y pregunté por la calle donde estaba esperándome la moto y después de un buen rato caminando y maldiciendo al tribunal de selección que decidió mandarme aquí en vez de uno de los montones de maravillosos destinos que había pedido (habiendo quedad entre los 20 mejores, creo que merecía otra cosa, gracias ICEX), llegué a mi destino.

La chica se quedó extrañada que hubiera ido caminando y no hubiera cogido un taxi, como haría cualquiera que no tuviera coche aquí. Estuve un rato hablando con ella y con su hermana mientras caía una tormenta fuera. Me invitó a un futuro mercadillo en el que vendería la ropa que confeccionaba y viendo que se hacía tarde y el día se hacía demasiado largo para mí (no estaba con los mejores ánimos), me despedí y saqué mi “nueva” moto a recorrer en nada de tiempo, el mismo trecho que se me había hecho interminable .

Nota: el ICEX nos pidió que no mencionáramos su nombre ni sus siglas, pero viendo el caso que me hicieron cuando me preguntaron dónde quería ir, yo les corresponderé con la misma atención. Si hubiera sabido la situación actual en julio, hubiera rechazado la beca y los hubiera mandado a reírse de sus respectivas madres con toda la razón del mundo. Si no lo hice entonces fue porque era mi última oportunidad por edad. Pero bueno, hay que seguir adelante, sólo es un añito y las cosas podrían ser peores. El trabajo no está mal, aunque no le pueda llamar trabajo porque es una beca, con la moto voy y vengo rápidamente y el piso ya va teniendo menos mugre que quitar, y con un poco de cuidado se puede ir a casi todos los sitios. Después de ver la zona colonial mejoró mucho la visión que tenía de la ciudad. Y la gente que he conocido aquí es simpática y me llevan a conocer la ciudad. Y ya me voy acostumbrando al ruido de fondo de cláxones, de la música del colmado/pista de baile, y de los silbidos y gritos de la gente de los conchos y “buses” cochambrosos.

Casi dos semanas después, tengo que ir a hacer la denuncia del robo a la policía, a ver si el seguro se digna a cumplir su función.

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Llegada

Empecemos por el principio, el viaje y la llegada.

Salimos de Barcelona por la mañana, me dejó Elitsa en el aeropuerto y nos despedimos. 😦

Tuve que sacar todo lo que había en la mochila de mano para sacar el portátil, y coger el primer avión, destino París.

En París tuve que recorrer un buen trecho entre las terminales 2C y 2F, volver a sacar todo de la mochila y volver a pasar el control de seguridad… aquí me encontré con la becaria comex, hicimos la cola y cada uno para su asiento. El vuelo estaba lleno de rumanos que iban a Punta Cana, y a mí me tocó al lado de dos que iban de pijitas, que me tiraron zumo de tomate por el pantalón. En fin…

En Punta Cana se bajó la mayoría de la gente, y estuvimos un rato parados esperando los nuevos pasajeros. Durante este tiempo, un señor franco-español vio mis cosas desatendidas y se las llevó a la tripulación, que me llamó por megafonía para recuperarlas… todo en 5 minutos que fui al lavabo.

El trayecto hasta Santo Domingo lo pasé con ese hombre, que me contó varias historias, y que a veces parecía que se le iba la cabeza, pero mucho más ameno que las bordes rumanas. El hombre decía que venía a menudo, así que le seguí para hacer los trámites del pasaporte de servicios, pero al final fui yo el que le expliqué al él como hacerlo. Después de pagar los 10 dólares de impuesto para turistas, pasé el control de pasaportes, donde tuve que rellenar un impreso. Para pasar a recoger las maletas, entregué otro que había rellenado en el avión, y cuando ya las había recogido, me hicieron rellenar otro para el contenido de las maletas, y me preguntaron que qué llevaba y si llevaba animales o plantas vivos XD

Una vez pasados todos los trámites, me esperaba un taxista, de confianza de un nuevo amigo aquí, Javito.

No se aprecia muy bien, pero me esperaba con un folio con mi nombre y la palabra ICEX, donde voy a “trabajar” durante casi un año.

Ya era de noche aquí, pero al salir del aeropuerto el calor, acompañado de la humedad, me pegó una buena bofetada, después de estar con el fresquito seco del avión.

Me llevó al que será mi hogar durante mi tiempo aquí, donde me esperaban el hermano de Javito (Ricardo) y esposa (Raquel), que me ayudaron con la firma del contrato, y la chica de la oficinita donde alquilan el apartamento (y la tortuga de la oficina).

Después de ver el piso y dejar las cosas (y la fianza), Ricardo y Raquel, muy amables y atentos, me llevaron a ver un poco la ciudad en coche, y pasamos a comprar cuatro cosas por el super.

Ya de vuelta, al quedarme solo, comprobé la suciedad que tendría que ir quitando en los siguientes días y comprobé también lo vacío que estaba esto… y que tenía que organizarme ya para preparar la cama y la ropa para el día siguiente de entre todo el lío de maletas. El cansancio acumulado me hizo quedarme dormido fácilmente, pero me desperté antes de que sonara por penúltima vez el despertador de mi móvil. Pero la de mi móvil será otra historia…

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