Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Día a día’ Category

Bueno, en realidad no he picado nada en COBOL desde antes de ir a Santo Domingo. Julio de 2011. Pero hoy hace 3 años que decidí no aceptar un puesto de algo parecido a recompilador cobolero (recompilar y probar un montón de programas COBOL, por un cambio de sistema) para seguir en el curso que acababa de empezar de programación para móviles. Me lo chiva el feisbuc con sus recuerdos/efemérides.
El sub-sub-contrato que me ofrecían tenía una duración prevista de un mes, más o menos. Era para Zürich, un “proyecto” (por llamarlo de alguna manera) que llevaba everis. Era con la misma cárnica que me había hecho el sub-sub-contrato con el que había estado la vez anterior, un par de años antes. No quería volver ahí, pero se me había terminado ya el paro. Y no me daban el AVANZA porque había estado en el limbo del contrato encubierto llamado “beca” perpetrado por papá estado (iSex): no había estado en el paro 12 de los anteriores 18 meses (uno de los nuevos requisitos/recortes que metió Rajoy a los “400 euros de ZP”, que después dice orgulloso no haber recortado). La beca tampoco generaba paro, por lo que necesitaba que alguien me pagara la hipoteca. Me sabía mal seguir pidiendo a mis padres, pero esto que me ofrecían era “pan pa rajoy y hambre pa mañana”. Un mes después estaría otra vez igual, pero sin haber aprendido nada.

Aquel día iba a ir en bici. Me la encontré sin aire. Debía haber pinchado la vez anterior que la cogí… Yo iba con los pantalones y los zapatos del “uniforme everis” (traje), lo veo en la foto que subí aquel día a FB. Cogí por primera vez esta vitamin:

735495_4809829840181_1858981019_o

A mediados de ese año me caí con mi bici titular, la “de toda la vida”, y le rompí el cambio. Hacía tiempo que necesitaba nuevos piñones, platos y cadenas. A partir de entonces, esa bici “de niña” (talla demasiado pequeña para mí) pasó a ser la titular durante una buena temporada. Hoy mismo he ido a recoger mi vieja bici arreglada, cambios, piñones, platos y cadena nuevos 🙂

Me entrevistó uno de everis que apenas había conocido la otra vez. Lo vi envejecido. Y triste. Me dio cosa. No quería volver a ese sitio, a ese ambiente everisiano. El mismo que me encontré, tiempo después, la semana que estuve en mobetia. Estuve hablando con la de la cárnica, le dije que no quería aceptarlo, que acababa de empezar un curso del SOC de programación para móviles. Ella me preguntó varias veces que si estaba seguro. Le contesté que sí. Y fue una sensación rara, mitad alivio por no soportar ese subtrabajo, pero con un regusto extraño por haber rechazado lo más parecido a un trabajo que podría haber tenido en meses. Porque los organizadores del curso (una empresa de un pueblo de Sevilla donde parece haber varias “organizadoras de cursos del INEM/SEPE/SOC”) nos prometieron por una videoconferencia (bastante demencial) que tenían varias empresas esperando para ofrecernos un contrato cuando acabáramos el curso, pero al final fue todo una patraña y conseguí mi primer puesto en esto de los móviles de rebote. El curso acabó para mi cumpleaños, en semana santa. A finales de agosto hice unas sustituciones de verano como helpdesk y en octubre entré en Yopp, donde estuve año y medio como programador iOS/Android, lo que ha hecho que los recruiters de linkedin quieran ser mis amigos.

Al terminar en Yopp, me salieron 2 posibilidades. Yo quería trabajar con más gente, ver cómo lo hacían y aprender. Y acepté en la que en teoría había más gente que supiera del tema, aunque mobetia pagara menos. El jefe resultó ser un ex-jefecillo que tampoco llegué a conocer mucho en everis. Tenían un equipo de diseñadores que llevaban tiempo, pero en la parte de desarrollo había: una chica que llevaba unos meses y uno que había empezado en esto de los móviles hacía unos días. Y yo. Luego entró uno recién salido de la universidad. Y estaba el “ambiente everis”… Nadie salía a la hora que decía el contrato, aunque el jefe decía que no obligaba a nadie a quedarse. Pero la gente se quedaba. El proyecto era un banco que iba a sacar La Caixa en unos meses. Tenían ya un par de fechas: una para San Juan (2 meses y medio después) y otra para después del verano. Para cumplir esas fechas, habría que “trabajar mucho” (sic). Yo cada vez estaba más arrepentido de haber dicho que no a la otra empresa. Y justo me volvieron a llamar, volví a sentarme con el gerente y me puso un nuevo precontrato con mejor sueldo, pero obra y servicio. Total, los sitios en los que he estado más tiempo me han tenido con contratos así o “peores”. Y he tenido sub-sub-contratos indefinidos en los que me despedían gratis. Así que les dije que sí. Al día siguiente volví a mobetia, y cuando pillé al jefe un rato libre, le dije que quería hablar y fuimos a una sala. Le dije que no quería seguir y se puso como loco. Me empezó a decir que no sabía trabajar en equipo, que los compañeros no son amigos y que me equivocaba al dejar el proyecto (creo que ese día o el anterior dijo que era “la mejor empresa de móviles de Barcelona y posiblemente de España” XD). Estaba enfadado porque me iba, pero si yo era tan malo tendría que estar agradecido, ¿no? 😀

Me dijo que recogiera mis cosas sin despedirme de nadie “para no molestar a los demás mientras trabajan” (o algo parecido) y me fui. Al salir a la calle, me quedé parado bajo el sol de primavera y respiré aliviado. Ya no tenía que aceptar este tipo de trabajos con ambientes insoportables. Donde lo importante es estar hasta las tantas y no tener tiempo ni para pensar o dormir al salir. Como lo que había dejado tan triste a aquel jefecillo de everis. Esa sensación de alivio no se me fue en muchos días. Había salido del agujero de las sub-cárnicas/charcuteras. Ahora estoy en una gran cárnica multinacional, bastante más agusto. Seguramente haya cosas mejores, pero es bastante decente. También me tienen aparcado en un cliente, pero no me puedo quejar demasiado, al menos por ahora. Aunque hace 2 días recibí un correo de mi empresa que dice que me han borrado la cuenta de usuario… 😀

Hacía mucho tiempo que no escribía nada por aquí, pero se ha juntado el “reencuentro” con mi vieja bici (una veinteañera con nuevos engranajes), con la foto del apartado de souvenirs de facebook. Quise explicarlo compartiéndola, pero empecé a escribir y pensé que sería digna de reabrir el blog. “Necesitaba escribirlo” (como dice mi hermano).

Por cierto, 8 meses después, sigo sin escuchar ninguna noticia del banco móvil que nos “iba a hacer salir en la prensa”.

Anuncios

Read Full Post »

Se acabó el verano

Y toca volver a clase 😀

Este año el tiempo ha estado un tanto extraño. Hizo calor en abril y frío en mayo. Ya había terminado el curso de los móviles, y empecé a coger la bici, parando la subida de 1 kg de peso mensual. Lo de correr lo tuve que dejar días después de completar la cursa d’ECI, cuando empezó a dolerme la rodilla cuando corría más de 4 km. (Pudo ser el casi-caerme bajando los escalones del metro aquel día de la carrera, o el siguiente día que pude correr después de las agujetas, que subí a correr a la montaña e hice más de lo que debía).

La verdad es que hacer ejercicio despeja (por algo se habrá puesto “de moda” y se ven hordas de ráners por todos lados). Cuando me rallaba mucho, bajaba al trastero, cogía la bici y a hacer unos cuantos kilómetros.  No te quita las preocupaciones, pero mejora el “dolor de cabeza”.  Además, hasta las caídas han tenido su lado positivo. Y he conocido un montón de sitios y cosas “al lado de casa” que no conocía, sobretodo por Collserola. Y me siento mejor físicamente. Ahora que empieza el frío seguro que me apetece menos…

Con el mes de casi-trabajo de sustitución entre agosto y septiembre, se me pasó el tiempo que ni me di cuenta, y los últimos días de septiembre me parecía imposible que el verano se acabara ya (aunque viéndolo con perspectiva, aún lo he aprovechado bastante bien y todo).

Y claro, el verano siguió unas semanas más y terminó también de manera extraña, esta semana, en pleno octubre. Climática (hoy ha bajado la temperatura como 8 grados con lluvia de otoño, lluvia fría) y laboralmente. Volví a clase (de francés) hace 2 semanas, y esta semana lo tuve que “dejar” porque he empezado a trabajar. Con un contrato de verdad, sin fecha de caducidad. Era imposible que alguien dejara su plaza libre en el horario “bueno”. Y, magia, ayer me escribe la profesora, que hay una o dos plazas libres y que si me interesa, vaya a secretaria…. vi el e-mail al llegar a casa, miro la hora….. ¡faltan 5 minutos para que cierren! Cogí los papeles que necesitaba presentar y salí como loco, corriendo hacia la escuela oficial, la gente se me quedaba mirando, mientras bajaba esquivándoles. Y llegué tarde. Pero conserjería seguía abierta y me recogieron los papeles y se los dejaron para que los tuvieran hoy en secretaría, día que hacen los cambios de horario. Y sí, ya tengo mi preciado e imposible cambio de horario. Ahora toca pedir en el trabajo que me flexibilicen un poco el horario…

Los de treemkt (una web de marketing colaborativo, que hacen que envían un producto a algunos usuarios para que lo prueben y lo den a conocer a familiares y amigos) me enviaron un e-mail diciendo que me enviaban una maquina de afeitar Philips (tendré que hacerles un poco de publi a cambio, ¿no?) y estoy esperando que llegue (los de trnd, otra página igual, no me eligieron para la máquina Braun, si no, hubiera sido un follón). Y el domingo eché el ebromillón (no soy supersticioso, pero viendo que me estaban saliendo bien las cosas, me animé) y acabo de ver que me han tocado ¡7 leuros! (más de lo que jugué :O ). Acabaré creyendo en algo, en Saint-Jacques o vete a saber.

Parece que las cosas me empiezan a funcionar. Demasiado. Ya se torcerán por algún lado. No me suelen durar así de bien las cosas. Hasta una alegría como conseguir estar entre los primeros de la beca ICEX acabó con casi más cosas negativas que positivas… En fin, carpe diem 🙂

Read Full Post »

Saludos a todos,

Alguno ya me conocerá, pero me presentaré para el resto. Me llamo Raúl Fernández Parra y, durante los últimos 12 meses, he sido becario informático en la Oficina Comercial en Santo Domingo.

Escribo este correo electrónico para explicar y denunciar todo lo que “he visto”, ahora que ya finaliza mi beca y no puede haber represalias contra mí por parte de nadie de la oficina (por parte de la “jefa”). Y las hubiera habido, pues la he visto actuar (abusar de su posición) contra trabajadores de la oficina.

Digamos que mi relación con la consejera, M.V.G., no empezó bien. Una de mis primeras tareas era comprobar que el inventario de equipos informáticos fuera el correcto. Al comprobar la lista vi que había tres ordenadores portátiles, cuando sólo había uno en la oficina, el que usaba la consejera en su “dock station”. Pregunté y ella me dijo que tenía los otros dos equipos en su casa, pero que uno no iba. Entonces le dije que me lo trajera para ver el problema y si no se podía hacer nada, darlo de baja. Lo trajo sin cable de alimentación, por lo que no pude comprobar nada, al no ser compatible con el del equipo de la oficina. Incluso me firmó la baja del equipo. Al día siguiente me trajo el cable de alimentación y pude encender el equipo correctamente, aunque aparecían unas líneas extrañas en la pantalla, tampoco demasiado molestas. Entonces me dijo que “iba muy lento”. Se fue, y dejé el tema del portátil un poco de lado mientras hacía mis tareas de inicio de beca. Unos días más tarde, me preguntó que si se daba de baja, qué se hacía con el equipo. Le contesté que se podía destruir o donar. Entonces me dijo que lo quería donar al colegio de sus hijos. Me informé y dicho colegio es uno de los más exclusivos del país, por lo que no aceptaría un aparato tan viejo. Cuando me volvió a hablar sobre la supuesta donación, le mostré mi desconfianza y me confesó que lo quería para ella y que “ella era la jefa y se hacía lo que ella quería”. Como iba a seguir en servicio y no estaba averiado, obviamente no lo di de baja.
Pero ya la tenía “cruzada” para el resto de la beca.

Pero “me necesitaba”, pues me llamaba para cosas tan complicadas, como cambiar la sangría de un documento (dos veces en quince días, en una mientras estaba comiendo a mediodía, teniendo que dejar el almuerzo durante unos minutos). Aunque le aconsejé hacer los cursos de ofimática del campus ICEX, ya que no sabía utilizar siquiera el Word, me contestó afirmando “haberlos hecho en su día, pero que se le había olvidado lo aprendido” y que “no le servía de nada volver a hacerlos pues se le volvería a olvidar todo”.

Pero para lo que solía llamarme más a menudo era para dudas personales, tales como qué “tablet” podría comprarle a su hijo (después de la sexta vez que me llamaba para el mismo tema, cómo poder comprar un buen tablet por poco dinero, que el iPad es caro y su hijo quiere el iPad, uno empieza a cansarse), problemas con la conexión a internet de su casa (aunque la paga la oficina, igual que el recibo eléctrico, etc.) que yo no podía resolver al tratarse de problemas de su ISP, etcétera. Por ejemplo, me traía los portátiles de la oficina, y me decía que se los configurara para que su hijo jugara al Minecraft, que se lo descargara para él. O que le buscara otros juegos, “que yo soy el experto” (¿experto en videojuegos o en informática?).
Encima me llegó a decir que sí, que hacía lo que le pedía, pero “parecía que lo hacía con un “truco” contra ella, que no se me podía pedir nada”. Para parecer eso, me seguía pidiendo ayuda para temas que no eran de la oficina en innumerables ocasiones. Le tuve que contestar, porque no podía tolerar que me hablara así, con ese desprecio. Le hablé duro, algo alto, explicando que no podía hablarme así, que no podía tratarme así. Le pregunté que cuándo había hecho algo contra ella, y me contestó que “muchas veces”. Le conminé a que me encontrara algún caso. Como no fue capaz, me dijo que “no los tenía apuntados, pero que siempre era así”. Le insistí en que me dijera un sólo caso, y al final se quedó callada. Yo me fui de su despacho, pensando que se quejaría de mí, porque parece que nadie se atreve a enfrentarse a ella. Le expliqué el caso a la coordinadora de becarios (ya no estaba José Pascual) y me tranquilizó, no había llegado ninguna queja de mí.

Y claro, cada día que pasaba, me enteraba de más cosas que hacía la consejera. Como ya he dicho, obligaba a la oficina a pagar su recibo de luz e internet. Pero no acababa ahí. Se pasaba horas imprimiendo libros para sus hijos con papel y tinta de la oficina, a todo color. La mayoría eran libros de partituras para tocar con la guitarra que descargaba de internet en la oficina, para su hijo, aunque también habían libros de inglés que tomaba prestados de la biblioteca (aunque mandaba ir a devolverlos a Tomás, el chófer/ordenanza de la oficina). Incluso me llegó a llamar para pedir ayuda para imprimir un libro de partituras en PDF que se le descuadraba. Los libros los guardaba en su carpeta, que se encontraba en el servidor, por lo que yo tenía que ir eliminando libros para no saturar el disco. De todas maneras, los descargaba y los imprimía al momento. Libros de centenares de páginas. Había días que se iba a casa dejando tres o cuatro libros en cola de impresión. Y la impresora que se encuentra en su despacho es la única a color que disponemos en la oficina. Y después de imprimirlos, los manda a encuadernar, obligando de nuevo a pagar con dinero de la oficina.

Pero, a pesar de ese malgasto de material de oficina, prohibió imprimir a color la documentación que se le debía entregar a la empresas que venían en misión oficial. Obviamente, la desobedecimos, y en cuanto se fue, imprimimos la portada del dossier a color, al menos no dejar en ridículo a la oficina delante de empresarios que estaban pagando nuestros servicios. El resto lo dejaron en blanco y negro.

Pero ella siguió imprimiendo libros para sus hijos, y lejos de bajar el ritmo, parecía que incluso lo aumentara. Empezaba a ordenar al personal de la oficina a fotocopiar los libros que cogía de la biblioteca, no iba a ponerse ella a escanear, si ya sabía toda la oficina que lo hacía, no tenía porqué esconderlo.

Y cuando se estropea otra (las viejas las dimos de baja) y te dicen desde el CISICRET que hay que cambiar el fusor, pero que el coste lo tiene que asumir la oficina, se le dice a la consejera, que responde que la oficina no puede gastar 200 dólares, que no hay dinero. Mientras, la oficina sigue pagando decenas de euros al mes en cartuchos de tinta para su impresora, para que pueda seguir imprimiendo partituras (y paquetes enteros de folios). Llegó un momento en que no había dinero en la cuenta para pagar nada, y ella había agotado los cartuchos y quedaba un sólo paquete de 500 hojas. Se tuvo que hacer el pedido a la papelería, aunque no hubiera dinero en la oficina y ella no iba a adelantarlo, claro. Y la contable tiene que buscarse la vida para satisfacerla.

Después está el trato que dispensa al personal de la oficina. A una administrativa, Z., le hace trabajar el triple que a la otra, y aunque ella ni se queja, si tiene que trabajar, lo hace, la consejera es capaz de acusarla de haberse cogido vacaciones para no hacer un informe. Aunque las vacaciones estuvieran aprobadas hacía muchas semanas por la misma consejera y aunque ese informe fuera una de las tareas propias del consejero de la oficina. Porque Mónica intenta quitarse todo el trabajo que pueda y repartirlo entre dicha administrativa, la contable y las becarias. Y cuando desde servicios centrales le llaman la atención, ella culpa a los demás. A la contable también la llegó a acusar de pedir vacaciones para no hacer algo y, al igual que con Z., la hizo ir a la oficina aunque hubiera autorizado las vacaciones hacía semanas, para que rellenara el informe de precios en destino que debería hacer la consejera. Y además, no le vale que lo rellene con precios reales, Mónica le dice que infle los precios, mintiendo para que parezca aún más caro de lo que es este destino. Por ejemplo, aunque la consejera suele pagar poco más de mil pesos (20€) en el recibo eléctrico (sus recibos están en la oficina, no los esconde, y cualquiera los podemos ver), le dijo que apuntara quince veces más 15.000 pesos. Y que pusiera una cantidad alta para una asistenta del hogar, aunque ella no tenga.

Pero la peor parte se la lleva T., el chófer. Aunque Mónica utiliza el coche oficial como si fuera propio, la gasolina y las reparaciones las sigue pagando la oficina. Mónica le hace ir a T. hasta su casa, a cualquier hora, con el coche particular de T., a recoger a sus hijos y llevarlos a piscina o a cualquier otro lugar. O que vaya con su coche particular a buscar al marido de Mónica al aeropuerto un domingo. Y después se enfada cuando T. le pide que le paguen la gasolina que ha gastado en realizar esos viajes que no se encuentran dentro de sus obligaciones ni están dentro de su horario. No se queja nunca por ello, hace lo que le piden, con su propio coche, pero M.V le monta un escándalo por pedir que le reembolsen el dinero que ha tenido que gastar de su bolsillo.
No tiene suficiente con eso, que, por ejemplo, tras llevarle a un restaurante en el coche oficial, para una comida oficial, T. se tiene que quedar esperándola. Y al salir, le hace ir hasta la vuelta de la esquina para que nadie vea como le dice que se busque la vida para volver a la oficina, que ella se lleva el coche, pero que no quiere que los demás la vean cuando lo hace.
O, yendo en teoría de vuelta a la oficina, le dice que vaya por otro camino, que queda más lejos para, en el peor momento, decirle que se baje, que ella se va para casa por su cuenta.
Y claro, él se tiene que buscar un taxi, o ir andando por esta ciudad (insegura y con temperaturas muy altas), hasta la oficina, porque después ella siempre le pondrá pegas para pagarle un taxi. Le llegó a decir que se buscara un “motoconcho”, una especie de taxista en motocicleta, diciendo que los becarios lo utilizan (aunque no es verdad, no lo utilizamos nunca). O que se baje del coche en medio de una tormenta. O que vaya a buscar el coche a la calle cuando está lloviendo (porque Mónica, en vez de aparcar en las plazas que tenemos en el subterráneo del edificio, prefiere dejarlo al aire libre), y lo deje en la puerta para no tener que mojarse ella (que se moje T. parece no importarle).
T. puso esto y mucho más en manos de los sindicatos para que le defendieran. Tras un período un poco más tranquilo, Mónica volvió a la carga.
Yo he visto como durante varios días, llegaba Mónica a la oficina y, sólo llegar, le mandaba a T. a buscar el portátil al coche, para traérmelo para que se lo configurara para poder usarlo en casa (para que le buscara, OTRA VEZ, el minecraft para su hijo, aunque ya le había explicado que tenía que comprarlo, dijo que se le “había olvidado”).
Hasta llegó a decirle que si “ya había empezado a buscar otro trabajo”.

Cambiando de tema, una vez se negó a participar en una entrevista de “Conecta con el mercado” porque había concertado una cita con un periodista que le iba a entrevistar (aunque se le había informado de la videoconferencia, lo apuntó mal (o no lo apuntó)), y eso era más importante que atender a la empresa española. Así que se encargó el analista de mercado, no sin antes recibir un consejo de ella: “aunque la empresa no debería invertir aquí porque no hay mercado, diles que sí porque sino, nos pondrán una valoración más baja”. Y ella no quiere bajas puntuaciones, prefiere dar un mal servicio a la empresa española.

Durante los primeros días llegó a mis oídos que la bajada de la dotación del 12.5% se había consultado con ella. No debió ser capaz de negociar ni un sólo euro de los 3.000 que nos estaban bajando. Seguro que ni leyó el e-mail, como hace tantas veces, que hasta le han llegado a decir desde servicios centrales que si habla en serio, que “ya te lo hemos dicho cuatro veces”. O como cuando la becaria EXTENDA le envía un correo con un borrador, para que M.V. sólo tenga que rellenar algunos campos, pero en vez de eso, lo envía directamente medio hecho.
En el informe de los anteriores becarios (ése que nos dicen que es tan importante) se explicaba que la dotación no sobraba. Y este año lo hemos actualizado explicando que es muy ajustado. Pero no parece que nadie lo haya tenido en cuenta, pues los próximos becarios tienen la misma dotación. Y la inflación aquí es del 10%. Y el cambio euro/dólar, aunque este mes haya mejorado (demasiado tarde) ha estado a unos niveles muy bajos, haciendo que nuestra dotación fuera más exigua. Y ella era capaz de decirnos que ella también tenía uno de los sueldos más bajos de los consejeros, aunque estuviera cobrando 15 veces más.

Sé que me hizo una mala valoración, no me importa, no tengo una segunda fase. Pero lo sé porque alguien le tuvo que ayudar a entrar a la aplicación. Porque no quiere que I.G.d.C. se entere que ha vuelto a olvidar como entrar (la dirección y las contraseñas).

Aunque el horario oficial de la oficina (de 7:30 a 15:00) lo haya fijado M.V., nunca llega antes de las 8 y siempre se va antes de las 14:00. Decía que “se iba a comer” como si fuera a volver. Pero si a un becario se le ocurría irse diez minutos antes de la hora por alguna razón, la administrativa  ME.M. le informaba sin falta. Tiene su ironía, que una persona como ME., que se pasa el 50% del tiempo que está en la oficina jugando a videojuegos en el ordenador, que siempre que se han ido la consejera y el analista, se vaya siempre antes, que se coja bajas médicas fraudulentas, sea la garante del cumplimiento de los horarios por parte de los becarios. Porque si el analista o ella se van antes, no dirá nada a la consejera. Es más, el analista cuando quiere irse antes, espera impaciente a que se vaya M.V., porque tiene que quedar bien con ella, que le ha apoyado en alargar su jubilación (el analista llegó a decir que no se podía ir porque le había alargado la jubilación). Pero de lo que estoy hablando ahora es de la auxiliar administrativa ME.M.. Persona que me reclama más que el resto de la oficina junto, para cosas como “Mi PC no funciona”, cuando no ha encendido la pantalla (varias veces), o “no se escucha el altavoz” cuando quiere escuchar música a todo volumen (que sólo hace cuando no está la consejera). Tiene incluso menos idea de ofimática que la consejera, y me llama, por ejemplo, cada vez que tiene que dar de alta una oportunidad de negocio (gritando: “¿es carga fichero o carga ofcomes?”) Le tuve que insistir durante meses para que dejara de entrar a ver vídeos de Youtube, pues la conexión de nuestra oficina es muy lenta (a pesar de mis quejas y de las de los anteriores becarios, tenemos una conexión absurdamente lenta viendo el mercado local) y cuando no estaba la consejera bloqueaba la conexión, no permitiendo a los demás trabajar. Incluso me llegaron a llamar desde comunicaciones del CISICRET porque detectaban que la línea estaba saturada. Le mandé quitar el vídeo y desde Madrid me confirmaron que ya funcionaba bien. Al menos, cuando está jugando a los diferentes juegos que tiene, no satura internet y no molesta con su incapacidad. Cuando la consejera sale de su despacho, ella oculta rápidamente el juego y nunca ha llegado a verla jugar. Lo mismo con el analista. Los demás, lo sabemos perfectamente. Hasta el punto que un antiguo becario que vino de visita nos preguntó que si seguía con el “juego de los chocolates”. Incluso gente externa a la oficina lo sabía.

Pero todo esto no es tan grave como las enfermedades que se inventa. Los lunes llega arrastrándose a la oficina, que le duele todo, y los viernes va hasta dando saltitos al irse. Aunque durante la semana se esté quejando de la espalda o de cualquier cosa. Hasta el punto que pidió la baja a su médico de confianza, que claro, se la dio. Un mes. Por una hernia de hiato (abdomen), aunque ella decía que tenía dolor de espalda. Al volver seguía quejándose como siempre, y el analista le preguntó que cómo le dolía la espalda por una hernia de hiato. Al día siguiente volvió, contenta, acompañada de su hija, con otro justificante del mismo médico, pero ahora la hernia era discal, y decía que debían operarla, por lo que estaría de baja tres meses. Y ella dijo que su hija podía sustituirla gratis. Se lo explicó al analista y a la consejera, que les parecía bien, acordando con Mónica que la hija de ME. ocuparía su puesto durante el período de baja. Al día siguiente, efectivamente, vino la hija, que me pidió poder entrar al PC de su madre. Yo, obviamente, no quería saber nada de este asunto, que me parecía un claro fraude, por lo que le indiqué que se lo pidiera a su madre. Pero ésta dijo que no recordaba su clave de acceso (con la que había entrado el día anterior) y me pidieron que le diera una nueva. Yo me negué, y le escribí un e-mail a Mónica pidiendo un escrito firmado donde dijera que ella asumía cualquier culpa y riesgo y me exculpaba totalmente a mi persona por hacer esa ilegalidad. Ella no quiso jugársela, claro, y me pidió otra manera. Le dije que la única manera es que ME. recordara su contraseña y se la dijera a su hija. La consejera le llamó y se lo dijo y de repente, recordó la contraseña, por lo que su hija pudo entrar al sistema informático de la oficina suplantando la identidad de la madre. Los demás no dijimos nada, aunque el asunto fuera turbio estaba respaldado por la consejera de la oficina, la jefa. La hija al menos no molestaba tanto como la madre y no era antipática con los demás. Cuando había pasado casi un mes, desde Madrid reclamaron otro justificante, decían que cada mes se tenía que justificar la evolución de la dolencia. Y entonces, al pasar un mes justo, ME. volvió como si nunca hubiera tenido un hernia discal. Sin haberse operado ni nada, demostrando que había sido una farsa.

Desde aquí pido, que en caso que esta persona, que no trabaja ni deja trabajar, que coge bajas médicas por enfermedades que no tiene, que además es antipática con los demás trabajadores, se le ocurriera pedir que no la jubilaran, que le alargaran el contrato laboral más allá de los 65 años, NO se lo concedan. Habrá miles de personas mucho más preparadas y con muchas más ganas de trabajar que esta persona, que siempre se está quejando de su trabajo, y que no hace nada.

Seguro que me dejo un bueno montón de atrocidades cometidas por estas dos personas con las que he tenido la desgracia de tener que tratar, pero ahora mismo no puedo recordarlas todas, y creo que ya he explicado lo más significativo.

Un cordial saludo,

Raúl Fernández Parra
Becario informático en Santo Domingo, La Habana y San Juan de Puerto Rico

Read Full Post »

Huelga

El próximo miércoles 29 de marzo está convocada la huelga general en España. Y yo, como español en una empresa pública española, debería tener derecho a secundarla. Pero no soy un trabajador, soy un becario de una, supuestamente, beca de formación (o beca de deformación), en la que no aprendo nada (casi al contrario) y lo que hago es “trabajar“.

Mi dotación (tenemos prohibido llamarle sueldo) es bastante limitada para un sueldo español, ya no digamos para personal desplazado en el extranjero. Tengo sólo 15 días de vacaciones al año. Pero tengo que cotizar IRPF como cualquier trabajador. Pero no tengo derecho a protestar ni cuando hay huelga general.

Yo les envié un mail al departamento de becas del ICEX para preguntar cuáles eran mis derechos frente a una huelga y qué “represalias” podía recibir. Todo bien escrito y de manera formal y educada. La respuesta de esta gente, como siempre:

La huelga es un derecho esencial reconocido a los trabajadores por la CE. Un becario no es un trabajador “stricto sensu”, sino una persona que está en periodo de formación,  sin perjuicio de que realice o pueda realizar tareas complementarias a su formación como contraprestación por la dotación económica que recibe.

Un becario no tiene el derecho de huelga. En caso de no asistir a la Oficina se le deberá aplicar el régimen general contenido en la normativa que les sea aplicable para este tipo de situaciones (ausencias no justificadas).

Lo peor de todo es que lo mandan con copia a los jefes, para que sepan qué clase de no-trabajador tienen trabajando en la oficina, alguien con ideas y razonamiento propios. Hay que tener cuidado con esta gente, no sea que contagie a los demás y la sociedad haga algo, desmonte este tinglado y España empiece a funcionar de una vez, sin tanto corrupto y tanto mantenido. Que aquí se ve cada cosa… pero eso, hijos míos, lo contaré en otro episodio.

Actualización:

Obviamente debieron preguntar más becarios y al final el jefe de becas ha enviado un email a todos los becarios de informática, con copia al buzón de la oficina, y otro email a todos los becario de comercio exterior, también con copia al buzón oficial. El texto es el mismo, letra por letra, que recibí en su día. Y claro, ha llegado a alguien como el secretario general de la federación en el exterior de UGT y le ha dicho las cosas como deben ser al tipo éste:

Estimado Sr. Gutiérrez:

Hemos recibido esta comunicación firmada por usted que realmente nos sorprende.

Los becarios ICEX y demás autonomías están regulados por un compromiso que despliega obligaciones laborales. Jerárquicamente dependen del Consejero, están sometidos a un régimen de horario, les es aplicable la normativa fiscal por considerarlo trabajo remunerado  y recientemente se les incluye en el régimen de la Seguridad Social (todavía no aplicado en el ICEX). Los Tribunales han señalado que están bajo régimen laboral.

Además no debe olvidar, que sin excepción, los países donde prestan sus servicios, los tienen catalógados como sujetos a régimen laboral.

Nos extraña mucho su correo además por el tono de advertencia que se desprende de él. Si algún becario ejerce el derecho de huelga, estará en su derecho, y este sindicato defenderá este derecho.

Echamos en falta además que su correo no incluye que ningún becario podrá realizar las funciones que sean de otro trabajador, como algún Consejero les están señalando. Creo que esto es lo que deberían haber comunicado.

Espero una rectificación urgente de su correo.

Saludos,

Anton Obieta

Secretario General

Federación del Exterior-FSP

Gracias, Antón.

Read Full Post »

Después de mucho tiempo sin actualizar, me he decidido a crear un diccionario dominicano-español que puede ser de utilidad para todos los españoles que visiten el país.

Así puedo ir apuntando cosas sin tener que escribir un post entero. Quien quiera que colabore en los comentarios 😉

Ahí arriba lo podéis encontrar, y también en la dirección:

https://alasindias.wordpress.com/diccionario/

Read Full Post »

Vengo de la farmacia, de pagar el recibo de la luz.

En el alquiler tengo incluidos el gas y el agua. La electricidad aquí dicen que es cara. Las infraestructuras eléctricas son bastante malas, viejas e insuficientes en la mayor parte del país. Con ayuda extranjera, se ha invertido bastante dinero para mejorar el servicio eléctrico en el país, y todavía falta por hacer.

Yo vivo en una zona donde sólo se me ha ido la luz 2 veces, y fue durante unos segundos. De todas maneras, tengo unas baterías dentro de un armario empotrado en un rincón de la cocina., gastando electricidad para estar bien cargadas por si acaso.

Realmente es cara si se gasta mucha electricidad, porque los tramos van multiplicando el valor de cada KWh gastado, no sólo del tramo a partir del cual se encarece. Si pasas de un tramo a otro, aunque sea por los pelos, pagas todo el consumo a un precio más alto. Y entre los que pueden, a muchos les gusta dormir con el aire acondicionado alto para poder taparse con una o más sábanas. Un despilfarro absurdo, pero parece que la ecología no importa mucho…

Después del primer mes, donde puse el aire acondicionado algún rato casi todos los días, la factura ha llegado a los 850 pesos (~16€). Poco más que cuando en España no pago consumo, sólo mantenimiento. Desde que empezó noviembre, creo que no he puesto el aire una sola vez, la “época seca” empieza, la humedad baja y, aunque sigue haciendo una temperatura considerable comparando con España, es como Junio o Septiembre en Barcelona: verano, pero agradable, no pegajoso. En los días más fríos aquí en la capital, por la noche la temperatura puede incluso bajar de 20ºC 😀 Temperatura perfecta 🙂

Y como decía, lo he pagado en la farmacia. Aquí los recibos de luz, teléfono, internet, etc. se pueden pagar en las farmacias, donde tienen incluso juguetes. Y servicio a domicilio (el delivery es un tema aparte en latinoamérica) Las farmacias españolas tienen que aprender como diversificar sus ventas 😀

El otro tema del que quería hablar era el marbete. Es como el impuesto de circulación, un papel que hay que pagar cada año por cada vehículo. Primero lo puedes pagar en cualquier banco, por internet, etc. Después, tienes que ir a la Dirección General de Impuestos Internos. Y me dijeron que el viernes pasado era el último día para pagar y que después te ponen una multa… de unos 10€

Pues pasé el lunes por una de las sedes de la DGII y había una cola considerable (en la calle), y cerraban a las 16h. Lo dejé para el día siguiente, pero seguía igual. El miércoles parecía que había incluso más gente. El jueves ni pasé, esperé hasta el viernes que salgo a las 14h. Había menos cola y me puse a esperar. Llega una pareja, creo que yanqui, y la mujer le dice al hombre asombrada “this is the line!” y se quedan pensando y deciden no esperar, y marcharse de allí (además empezaba a llover).

Pregunté a la gente que tenía al lado y me dijeron que hacía falta llevar una fotocopia de la matrícula, que es como el carné de circulación del vehículo. Fui a hacer una fotocopia, pregunto cuanto cuesta y me dice, espera, escribe en un papelito un “1” en el apartado “copias” y me manda a caja a pagar. Le entrego el papel y me cobran 2 pesos (menos de 4 céntimos) y me imprime el tique de compra… si al final les ha costado más el papel que los 2 pesos…

Vuelvo a la cola, y vuelvo a preguntar a la gente, esta vez si sabían cuanto es la multa y el impuesto para una moto… una no sabía y el otro me dice que cree que no es necesario para motores y le pregunta a otro que me dice que hasta ahora nunca había hecho falta. Así que voy a preguntar a la puerta de la oficina y me confirman que sólo hace falta para carros y camiones. Así que me vuelvo para casa después de perder el tiempo de la manera más tonta… y dejo allí a un montón de gente que deja las cosas tan “para lo último”, que se pasa el plazo y hace cola para pagar la multa. Peor que en España, incluso 😀

Read Full Post »

La navidad

La navidad parece que llega antes a la República Dominicana. Debe ser que como siempre hace calor, no esperan a que llegue el frío como en España 😀

Aquí montan el apartado navideño en los hipermercados y demás tiendas a mitad de octubre. Hace casi un mes, cuando fui yo, habían cerrado “Casa Cuesta”, tienda de cosas para el hogar. Me dijeron que la “inauguración” era al día siguiente. Me habían hablado de esa tienda, así que no podía ser que la inaugurasen ese día… resultó que inauguraban la sección navideña.

Aquí una foto del belén que tienen montado. Las figuras me parecieron carísimas y no tienen un solo caganer.

Hoy en una de “las guaguas” que me llevaba a la playa, sonaba la radio y dijeron los días que faltaban no recuerdo si para navidad o para fin de año 🙂

Ahora empieza la “época seca” y la humedad ha bajado lo suficiente para no notar el calor asfixiante dentro de casa. Por la noche hasta hace fresquito y cierro la ventana y duermo bien a gusto. (Al menos hasta que se forma el jaleo de coches a las 7-8 de la mañana) Pero igualmente, en navidad toca pegarse un baño en el mar Caribe 😀

Read Full Post »

Older Posts »