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Archive for 3 enero 2016

Bueno, en realidad no he picado nada en COBOL desde antes de ir a Santo Domingo. Julio de 2011. Pero hoy hace 3 años que decidí no aceptar un puesto de algo parecido a recompilador cobolero (recompilar y probar un montón de programas COBOL, por un cambio de sistema) para seguir en el curso que acababa de empezar de programación para móviles. Me lo chiva el feisbuc con sus recuerdos/efemérides.
El sub-sub-contrato que me ofrecían tenía una duración prevista de un mes, más o menos. Era para Zürich, un “proyecto” (por llamarlo de alguna manera) que llevaba everis. Era con la misma cárnica que me había hecho el sub-sub-contrato con el que había estado la vez anterior, un par de años antes. No quería volver ahí, pero se me había terminado ya el paro. Y no me daban el AVANZA porque había estado en el limbo del contrato encubierto llamado “beca” perpetrado por papá estado (iSex): no había estado en el paro 12 de los anteriores 18 meses (uno de los nuevos requisitos/recortes que metió Rajoy a los “400 euros de ZP”, que después dice orgulloso no haber recortado). La beca tampoco generaba paro, por lo que necesitaba que alguien me pagara la hipoteca. Me sabía mal seguir pidiendo a mis padres, pero esto que me ofrecían era “pan pa rajoy y hambre pa mañana”. Un mes después estaría otra vez igual, pero sin haber aprendido nada.

Aquel día iba a ir en bici. Me la encontré sin aire. Debía haber pinchado la vez anterior que la cogí… Yo iba con los pantalones y los zapatos del “uniforme everis” (traje), lo veo en la foto que subí aquel día a FB. Cogí por primera vez esta vitamin:

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A mediados de ese año me caí con mi bici titular, la “de toda la vida”, y le rompí el cambio. Hacía tiempo que necesitaba nuevos piñones, platos y cadenas. A partir de entonces, esa bici “de niña” (talla demasiado pequeña para mí) pasó a ser la titular durante una buena temporada. Hoy mismo he ido a recoger mi vieja bici arreglada, cambios, piñones, platos y cadena nuevos 🙂

Me entrevistó uno de everis que apenas había conocido la otra vez. Lo vi envejecido. Y triste. Me dio cosa. No quería volver a ese sitio, a ese ambiente everisiano. El mismo que me encontré, tiempo después, la semana que estuve en mobetia. Estuve hablando con la de la cárnica, le dije que no quería aceptarlo, que acababa de empezar un curso del SOC de programación para móviles. Ella me preguntó varias veces que si estaba seguro. Le contesté que sí. Y fue una sensación rara, mitad alivio por no soportar ese subtrabajo, pero con un regusto extraño por haber rechazado lo más parecido a un trabajo que podría haber tenido en meses. Porque los organizadores del curso (una empresa de un pueblo de Sevilla donde parece haber varias “organizadoras de cursos del INEM/SEPE/SOC”) nos prometieron por una videoconferencia (bastante demencial) que tenían varias empresas esperando para ofrecernos un contrato cuando acabáramos el curso, pero al final fue todo una patraña y conseguí mi primer puesto en esto de los móviles de rebote. El curso acabó para mi cumpleaños, en semana santa. A finales de agosto hice unas sustituciones de verano como helpdesk y en octubre entré en Yopp, donde estuve año y medio como programador iOS/Android, lo que ha hecho que los recruiters de linkedin quieran ser mis amigos.

Al terminar en Yopp, me salieron 2 posibilidades. Yo quería trabajar con más gente, ver cómo lo hacían y aprender. Y acepté en la que en teoría había más gente que supiera del tema, aunque mobetia pagara menos. El jefe resultó ser un ex-jefecillo que tampoco llegué a conocer mucho en everis. Tenían un equipo de diseñadores que llevaban tiempo, pero en la parte de desarrollo había: una chica que llevaba unos meses y uno que había empezado en esto de los móviles hacía unos días. Y yo. Luego entró uno recién salido de la universidad. Y estaba el “ambiente everis”… Nadie salía a la hora que decía el contrato, aunque el jefe decía que no obligaba a nadie a quedarse. Pero la gente se quedaba. El proyecto era un banco que iba a sacar La Caixa en unos meses. Tenían ya un par de fechas: una para San Juan (2 meses y medio después) y otra para después del verano. Para cumplir esas fechas, habría que “trabajar mucho” (sic). Yo cada vez estaba más arrepentido de haber dicho que no a la otra empresa. Y justo me volvieron a llamar, volví a sentarme con el gerente y me puso un nuevo precontrato con mejor sueldo, pero obra y servicio. Total, los sitios en los que he estado más tiempo me han tenido con contratos así o “peores”. Y he tenido sub-sub-contratos indefinidos en los que me despedían gratis. Así que les dije que sí. Al día siguiente volví a mobetia, y cuando pillé al jefe un rato libre, le dije que quería hablar y fuimos a una sala. Le dije que no quería seguir y se puso como loco. Me empezó a decir que no sabía trabajar en equipo, que los compañeros no son amigos y que me equivocaba al dejar el proyecto (creo que ese día o el anterior dijo que era “la mejor empresa de móviles de Barcelona y posiblemente de España” XD). Estaba enfadado porque me iba, pero si yo era tan malo tendría que estar agradecido, ¿no? 😀

Me dijo que recogiera mis cosas sin despedirme de nadie “para no molestar a los demás mientras trabajan” (o algo parecido) y me fui. Al salir a la calle, me quedé parado bajo el sol de primavera y respiré aliviado. Ya no tenía que aceptar este tipo de trabajos con ambientes insoportables. Donde lo importante es estar hasta las tantas y no tener tiempo ni para pensar o dormir al salir. Como lo que había dejado tan triste a aquel jefecillo de everis. Esa sensación de alivio no se me fue en muchos días. Había salido del agujero de las sub-cárnicas/charcuteras. Ahora estoy en una gran cárnica multinacional, bastante más agusto. Seguramente haya cosas mejores, pero es bastante decente. También me tienen aparcado en un cliente, pero no me puedo quejar demasiado, al menos por ahora. Aunque hace 2 días recibí un correo de mi empresa que dice que me han borrado la cuenta de usuario… 😀

Hacía mucho tiempo que no escribía nada por aquí, pero se ha juntado el “reencuentro” con mi vieja bici (una veinteañera con nuevos engranajes), con la foto del apartado de souvenirs de facebook. Quise explicarlo compartiéndola, pero empecé a escribir y pensé que sería digna de reabrir el blog. “Necesitaba escribirlo” (como dice mi hermano).

Por cierto, 8 meses después, sigo sin escuchar ninguna noticia del banco móvil que nos “iba a hacer salir en la prensa”.

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