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Bueno, en realidad no he picado nada en COBOL desde antes de ir a Santo Domingo. Julio de 2011. Pero hoy hace 3 años que decidí no aceptar un puesto de algo parecido a recompilador cobolero (recompilar y probar un montón de programas COBOL, por un cambio de sistema) para seguir en el curso que acababa de empezar de programación para móviles. Me lo chiva el feisbuc con sus recuerdos/efemérides.
El sub-sub-contrato que me ofrecían tenía una duración prevista de un mes, más o menos. Era para Zürich, un “proyecto” (por llamarlo de alguna manera) que llevaba everis. Era con la misma cárnica que me había hecho el sub-sub-contrato con el que había estado la vez anterior, un par de años antes. No quería volver ahí, pero se me había terminado ya el paro. Y no me daban el AVANZA porque había estado en el limbo del contrato encubierto llamado “beca” perpetrado por papá estado (iSex): no había estado en el paro 12 de los anteriores 18 meses (uno de los nuevos requisitos/recortes que metió Rajoy a los “400 euros de ZP”, que después dice orgulloso no haber recortado). La beca tampoco generaba paro, por lo que necesitaba que alguien me pagara la hipoteca. Me sabía mal seguir pidiendo a mis padres, pero esto que me ofrecían era “pan pa rajoy y hambre pa mañana”. Un mes después estaría otra vez igual, pero sin haber aprendido nada.

Aquel día iba a ir en bici. Me la encontré sin aire. Debía haber pinchado la vez anterior que la cogí… Yo iba con los pantalones y los zapatos del “uniforme everis” (traje), lo veo en la foto que subí aquel día a FB. Cogí por primera vez esta vitamin:

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A mediados de ese año me caí con mi bici titular, la “de toda la vida”, y le rompí el cambio. Hacía tiempo que necesitaba nuevos piñones, platos y cadenas. A partir de entonces, esa bici “de niña” (talla demasiado pequeña para mí) pasó a ser la titular durante una buena temporada. Hoy mismo he ido a recoger mi vieja bici arreglada, cambios, piñones, platos y cadena nuevos 🙂

Me entrevistó uno de everis que apenas había conocido la otra vez. Lo vi envejecido. Y triste. Me dio cosa. No quería volver a ese sitio, a ese ambiente everisiano. El mismo que me encontré, tiempo después, la semana que estuve en mobetia. Estuve hablando con la de la cárnica, le dije que no quería aceptarlo, que acababa de empezar un curso del SOC de programación para móviles. Ella me preguntó varias veces que si estaba seguro. Le contesté que sí. Y fue una sensación rara, mitad alivio por no soportar ese subtrabajo, pero con un regusto extraño por haber rechazado lo más parecido a un trabajo que podría haber tenido en meses. Porque los organizadores del curso (una empresa de un pueblo de Sevilla donde parece haber varias “organizadoras de cursos del INEM/SEPE/SOC”) nos prometieron por una videoconferencia (bastante demencial) que tenían varias empresas esperando para ofrecernos un contrato cuando acabáramos el curso, pero al final fue todo una patraña y conseguí mi primer puesto en esto de los móviles de rebote. El curso acabó para mi cumpleaños, en semana santa. A finales de agosto hice unas sustituciones de verano como helpdesk y en octubre entré en Yopp, donde estuve año y medio como programador iOS/Android, lo que ha hecho que los recruiters de linkedin quieran ser mis amigos.

Al terminar en Yopp, me salieron 2 posibilidades. Yo quería trabajar con más gente, ver cómo lo hacían y aprender. Y acepté en la que en teoría había más gente que supiera del tema, aunque mobetia pagara menos. El jefe resultó ser un ex-jefecillo que tampoco llegué a conocer mucho en everis. Tenían un equipo de diseñadores que llevaban tiempo, pero en la parte de desarrollo había: una chica que llevaba unos meses y uno que había empezado en esto de los móviles hacía unos días. Y yo. Luego entró uno recién salido de la universidad. Y estaba el “ambiente everis”… Nadie salía a la hora que decía el contrato, aunque el jefe decía que no obligaba a nadie a quedarse. Pero la gente se quedaba. El proyecto era un banco que iba a sacar La Caixa en unos meses. Tenían ya un par de fechas: una para San Juan (2 meses y medio después) y otra para después del verano. Para cumplir esas fechas, habría que “trabajar mucho” (sic). Yo cada vez estaba más arrepentido de haber dicho que no a la otra empresa. Y justo me volvieron a llamar, volví a sentarme con el gerente y me puso un nuevo precontrato con mejor sueldo, pero obra y servicio. Total, los sitios en los que he estado más tiempo me han tenido con contratos así o “peores”. Y he tenido sub-sub-contratos indefinidos en los que me despedían gratis. Así que les dije que sí. Al día siguiente volví a mobetia, y cuando pillé al jefe un rato libre, le dije que quería hablar y fuimos a una sala. Le dije que no quería seguir y se puso como loco. Me empezó a decir que no sabía trabajar en equipo, que los compañeros no son amigos y que me equivocaba al dejar el proyecto (creo que ese día o el anterior dijo que era “la mejor empresa de móviles de Barcelona y posiblemente de España” XD). Estaba enfadado porque me iba, pero si yo era tan malo tendría que estar agradecido, ¿no? 😀

Me dijo que recogiera mis cosas sin despedirme de nadie “para no molestar a los demás mientras trabajan” (o algo parecido) y me fui. Al salir a la calle, me quedé parado bajo el sol de primavera y respiré aliviado. Ya no tenía que aceptar este tipo de trabajos con ambientes insoportables. Donde lo importante es estar hasta las tantas y no tener tiempo ni para pensar o dormir al salir. Como lo que había dejado tan triste a aquel jefecillo de everis. Esa sensación de alivio no se me fue en muchos días. Había salido del agujero de las sub-cárnicas/charcuteras. Ahora estoy en una gran cárnica multinacional, bastante más agusto. Seguramente haya cosas mejores, pero es bastante decente. También me tienen aparcado en un cliente, pero no me puedo quejar demasiado, al menos por ahora. Aunque hace 2 días recibí un correo de mi empresa que dice que me han borrado la cuenta de usuario… 😀

Hacía mucho tiempo que no escribía nada por aquí, pero se ha juntado el “reencuentro” con mi vieja bici (una veinteañera con nuevos engranajes), con la foto del apartado de souvenirs de facebook. Quise explicarlo compartiéndola, pero empecé a escribir y pensé que sería digna de reabrir el blog. “Necesitaba escribirlo” (como dice mi hermano).

Por cierto, 8 meses después, sigo sin escuchar ninguna noticia del banco móvil que nos “iba a hacer salir en la prensa”.

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Se acabó el verano

Y toca volver a clase 😀

Este año el tiempo ha estado un tanto extraño. Hizo calor en abril y frío en mayo. Ya había terminado el curso de los móviles, y empecé a coger la bici, parando la subida de 1 kg de peso mensual. Lo de correr lo tuve que dejar días después de completar la cursa d’ECI, cuando empezó a dolerme la rodilla cuando corría más de 4 km. (Pudo ser el casi-caerme bajando los escalones del metro aquel día de la carrera, o el siguiente día que pude correr después de las agujetas, que subí a correr a la montaña e hice más de lo que debía).

La verdad es que hacer ejercicio despeja (por algo se habrá puesto “de moda” y se ven hordas de ráners por todos lados). Cuando me rallaba mucho, bajaba al trastero, cogía la bici y a hacer unos cuantos kilómetros.  No te quita las preocupaciones, pero mejora el “dolor de cabeza”.  Además, hasta las caídas han tenido su lado positivo. Y he conocido un montón de sitios y cosas “al lado de casa” que no conocía, sobretodo por Collserola. Y me siento mejor físicamente. Ahora que empieza el frío seguro que me apetece menos…

Con el mes de casi-trabajo de sustitución entre agosto y septiembre, se me pasó el tiempo que ni me di cuenta, y los últimos días de septiembre me parecía imposible que el verano se acabara ya (aunque viéndolo con perspectiva, aún lo he aprovechado bastante bien y todo).

Y claro, el verano siguió unas semanas más y terminó también de manera extraña, esta semana, en pleno octubre. Climática (hoy ha bajado la temperatura como 8 grados con lluvia de otoño, lluvia fría) y laboralmente. Volví a clase (de francés) hace 2 semanas, y esta semana lo tuve que “dejar” porque he empezado a trabajar. Con un contrato de verdad, sin fecha de caducidad. Era imposible que alguien dejara su plaza libre en el horario “bueno”. Y, magia, ayer me escribe la profesora, que hay una o dos plazas libres y que si me interesa, vaya a secretaria…. vi el e-mail al llegar a casa, miro la hora….. ¡faltan 5 minutos para que cierren! Cogí los papeles que necesitaba presentar y salí como loco, corriendo hacia la escuela oficial, la gente se me quedaba mirando, mientras bajaba esquivándoles. Y llegué tarde. Pero conserjería seguía abierta y me recogieron los papeles y se los dejaron para que los tuvieran hoy en secretaría, día que hacen los cambios de horario. Y sí, ya tengo mi preciado e imposible cambio de horario. Ahora toca pedir en el trabajo que me flexibilicen un poco el horario…

Los de treemkt (una web de marketing colaborativo, que hacen que envían un producto a algunos usuarios para que lo prueben y lo den a conocer a familiares y amigos) me enviaron un e-mail diciendo que me enviaban una maquina de afeitar Philips (tendré que hacerles un poco de publi a cambio, ¿no?) y estoy esperando que llegue (los de trnd, otra página igual, no me eligieron para la máquina Braun, si no, hubiera sido un follón). Y el domingo eché el ebromillón (no soy supersticioso, pero viendo que me estaban saliendo bien las cosas, me animé) y acabo de ver que me han tocado ¡7 leuros! (más de lo que jugué :O ). Acabaré creyendo en algo, en Saint-Jacques o vete a saber.

Parece que las cosas me empiezan a funcionar. Demasiado. Ya se torcerán por algún lado. No me suelen durar así de bien las cosas. Hasta una alegría como conseguir estar entre los primeros de la beca ICEX acabó con casi más cosas negativas que positivas… En fin, carpe diem 🙂

¡Trabajo!

Ya se me había olvidado lo que era eso. Llevo 4 días, pero todavía se me hace raro decir “me voy a trabajar/currar”. Si la gente tiene síndrome post-vacacional por medio mes de vacaciones, lo mío no sé que nombre tendrá…

Tampoco quiero malacostumbrarme, que el contrato no dura ni tres semanas. El sueldo es bastante limitado, pero después de más de 10 meses en el paro, es lo que hay. Firmamos un contrato para sustituir a alguien que se va de vacaciones y ni siquiera es un contrato de sustitución. Y hay una clara sub-contratación ilegal, como en otros cinco contratos que firmé hace unos años con diferentes empresas. Con esto de la crisis he aprendido derecho laboral a la fuerza. Analizando mi vida laboral, siempre he trabajado con contratos ilegales, Bueno, el primero que firmé era legal. Era de obra y servicio, y, con el tiempo, mi trabajo se volvió prácticamente mantenimiento, cosa incompatible con la obra y servicio. Y aquel trabajo lo dejé yo… Los siguientes trabajos fueron subcontrataciones ilegales. Una práctica totalmente habitual. Empresas que se hacen llamar consultoras que su único negocio es ser una ETT, pero sin estar constituida como tal. Hasta te pueden hacer contratos indefinidos, con 6 meses de periodo de prueba. Te despiden en el quinto por “no haber pasado el periodo de prueba” y listo. Es prácticamente imposible demostrar que sí lo has pasado.  (Si alguien tiene ganas de saber más sobre el maravilloso mundo de la sub-sub-contratación en el sector IT, os dejo un blog que encontré hace años (y que hace años también que no se actualiza) con el que me sentí demasiado identificado: http://bbsvach.wordpress.com )

Y claro, harto de estas empresas, comúnmente (de verdad, ¡eh!) llamadas cárnicas o charcuteras (viven de alquilar la carne de informático), acabé pasando las pruebas del ICEX, que al menos te aseguraban un año entero cobrando. Y no, no llegaba a contrato (no le podíamos llamar así) ya que era un “compromiso”. Un documento que firmábamos para establecer la relación entre el ICEX y los becarios. Becarios, práctica también ampliamente extendida, sector público y privado…

Porque un becario debería recibir formación, y la dotación se recibe en compensación de bla bla bla… Pero que en el fondo era un contrato laboral disimulado en beca. Como miles y miles en España. No recibimos formación ninguna durante los 12 meses (bueno, podemos contar el curso de chiste on-line de 5 días de búsquedas en internet….). Y según la oficina, había días que lo único que hacíamos era cambiar la cinta. Y gracias al chat de grupo que tenía facebook, echarnos unas risas con otros becarios aburridos en la oficina.

Pero bueno, gracias a mi gran experiencia iSex, ahora tengo trabajo, pues es algo parecido, soporte a usuarios. Los primeros días, además, han sido parecidos…. esperar que haya alguna incidencia. Hoy, por fin, han venido 3. Y el resto del tiempo esperando alguna llamada y refrescando la lista de incidencias esperando ver alguna nueva. La semana que viene (mi última semana) ya es Septiembre y volverán de vacaciones todos los que faltan y seguro que me tendrán más entretenido.

Pero mientras, me acordé de mi blag y pensé que escribir es una buena manera de pasar el tiempo, pudiendo guardar en cualquier momento. Y aún quedan 2 horas y media, voy a la super terraza a que me dé el aire un poco 🙂 (con el teléfono de incidencias desviado a mi móvil por si acaso)

Deshumanización

Últimamente me he ido dado cuenta de que la sociedad se ha ido deshumanizando. Que se ha vuelto una masa de seres cada vez menos humanos. Decía un ex-compañero de beca que está viviendo en República Checa, que los checos no tienen mucha humanidad, que van a lo suyo y pasan del resto del mundo (o algo así). Pues España cada día se parece más a eso. La gente tiene bastante con tener un trabajo con el que pagar sus gastos. Acepta lo que sea, porque si no, otro aceptará esas condiciones (o peores). Nos dejamos quitar los derechos. Nos dejamos quitar la humanidad poco a poco, volviéndonos animales que siguen las normas que nos imponen. Y les da igual el resto del mundo, que bastante tiene uno ya con lo suyo para aguantar a los demás. El finde nos tajamos y nos olvidamos un poco de la mierda de mundo en el que vivimos y el lunes otra vez a trabajar.

Los clase (o casta, que aunque no les guste, cada vez se parece a más a eso) política vive alejada de la realidad. Cada día leo asombrado que son capaces de superarse, en sus acciones y declaraciones. A veces pienso en que lo hacen adrede para ver cuál es nuestro límite, para ver cuan lejos pueden llegar sin que todo estalle. Parece que la gente en general ya se ha acostumbrado, pero yo sigo sin entender cómo pueden seguir campando a sus anchas, cuando se supone que están al servicio del pueblo. Pero el pueblo sigue una espiral absurda que consiste en: partido A lo hace mal en el gobierno -> voto al partido B. Y cuando el partido mal lo hace peor -> vuelvo a votar al partido A, que lo hará aun peor, y así ad infinitum. Los que se supone que están al servicio del pueblo lo único que hacen es aprovecharse del pueblo. Que legislan para protegerse entre ellos, y para proteger a sus amigos y hasta a sus rivales.

Cuando se organizó todo lo del 15-M y las manifestaciones y ocupaciones de plazas en toda España parecía que parte de la población despertaba. Que estábamos vivos. Que quedaban seres humanos. Al final fue una parte poco significativa en las urnas y la masa siguió votando a los de siempre. Y volvió el otro partido. Ninguna de las decisiones del gobierno, ni ninguno de los recortes me ha sorprendido. Estaba cantado. Lo que no me esperaba eran cosas como conferencias de prensa dadas por una pantalla de televisión en medio de una sala de prensa llena de periodistas. Ni que la fiscalía actuara de abogado defensor con tanta asiduidad. Pero hasta esto parece ya normal en esta sociedad de zombies.

Parece que más vale malo conocido que bueno por conocer. Los seres humanos somos animales cobardes. Y nos manejan fácilmente con el miedo. Miedo a los catalanes, miedo a los españoles, miedo a los vascos, miedo a los bancos, a los políticos, a los grandes empresarios. Gente que nos maneja sin problemas. Gente que se reparte millones de euros como si fueran caramelos.

Y una persona normal, que estudie una carrera, que aprenda idiomas, se saque cursos, etc. como mucho pueda cobrar  mil y pico euros al mes. Y con esa cantidad, pronto se tendrá que pagar además la educación, la sanidad, la jubilación, etc. Cosas que hasta hace poco eran públicas y teníamos como seguras. Pero poco a poco nos las van quitando.

Y algunos como yo, ni siquiera eso. Nada. Cero euros. En este país no hay lugar para gente honrada. Lo que se lleva son manipuladores, mentirosos y abusadores. Y la sociedad los seguirá aplaudiendo.

Hay días en que me avergüenzo de haber nacido en la península ibérica. Días en que diría que sí a la independencia de Catalunya, aunque su casta política tiene los mismos defectos que la del resto de la piel de toro y acabaríamos en la misma mierda. Al menos así quitarse una parte de esa fiscalía corrupta, de esa estructura de estado que no ha cambiado en cientos de años, siguen manejándonos la misma gente. Ahora, en la dictadura, en aquellos reinados absolutistas, siempre. Lo malo es que ese estado catalán se construiría de la misma manera podrida que el estado español. Donde se colocan a dedo entre amigos y (supuestos) enemigos. Se construiría el mismo estado corrupto. Un cortijo más pequeño con menos zonas deficitarias y más dinero para repartirse entre los que manejan dicho cortijo.

Días en que países cuadriculados con gente cuadriculada y sin sentimientos me parecen muchísimo mejor que esto, que nos da igual todo. Al menos en esos países los culpables dimiten. O se les juzga. O se intenta. Aquí vamos camino de convertirnos en gente también sin sentimientos, deshumanizada, pero sin capacidad de pedir castigo a los culpables. De gente que se queja cuando un grupo de gente con un mínimo de humanidad y ganas se organiza para defender algo justo. De gente que se queja cuando algo le afecta, y sigue apoyando a los mismos políticos que lo hicieron posible.

Y, al hilo del anterior post….

Para lo único que se moviliza la masa es para celebrar resultados de fútbol. Y ya ni siquiera eso. Sólo resultados positivos. Hoy, 18 de junio de 2013, la Unión Deportiva Salamanca, mi equipo, desaparece definitivamente tras 90 años de existencia. Disolución de la entidad. Ya no hay nada que hacer. El fútbol es, muchas veces, reflejo de la sociedad. Sobretodo para lo malo.

El fútbol

(aviso a navegantes: post “tocho” sobre fútbol y, sobretodo, sobre mi equipo, la UDS)

Decían los romanos que la población si tenía para comer y entretenerse (panem et circenses) podía pasar lo suficiente de los demás problemas de la sociedad. Pues parece que en España, en el siglo XXI, ni siquiera hace falta el pan.

Dijo Iker Casillas, creo que hace un año, que ganando la eurocopa habían generado ilusión y aliviaban a un país que lo estaba pasando mal. Yo pensé que cómo podía decir eso, que por mucho que la selección española ganara mundiales y eurocopas, si yo no tengo para mantenerme, ni para pagar mis deudas, de poco me sirve que ellos se proclamen campeones de algo (y declaren las primas que paga la federación en el país en el que se encuentran, en vez de tributar en su casa, pero éste es otro tema…). Pero cada vez más, creo que sí, que tenía razón, no conmigo pero sí con una gran parte de los españoles. Lo ves cuando salen los aficionados a celebrar que el barça gana algo antes que a defender los derechos que estamos perdiendo (o nos están arrebatando). Hay gente que dirá que no sirve de mucho salir a manifestarte, que seguirán haciendo lo que les da la gana (yo, por ejemplo, lo habré dicho alguna vez). Pero tampoco sirve de nada que vayan 60.000 personas a recibir a un crío por el que su equipo se ha gastado 80 millones de euros. De lo que sí sirve de algo es ir a votar, a votar algo. Votar en blanco o nulo sólo sirve para darles más votos a los partidos mayoritarios. Si no te gusta ningún partido, vota algo como escaños en blanco, o busca alguno que te haga gracia, tipo antitaurino, humanista, etc. que, aunque pienses que no conseguirás nada votándoles, quedándote en casa conseguirás menos. Y porque votes a un partido que no vaya a conseguir ningún escaño (o que pienses que no va a conseguirlo) no pierdes nada, no vas a salir derrotado por haber votado a un partido que no consiga representación. Los partidos puedes ganar o perder, pero los votantes no ganan casi nunca.

Bueno, voy dejando el off-topic político (hablar de fútbol y política en un mismo post, sólo me falta religión…), que he venido a hablar de mi lib… fútbol. Yo soy catalán, de Barcelona, pero no soy del barça, ni del espanyol (ni del madrid). Soy de la Unión Deportiva Salamanca, un club fundado hace 90 años que está a punto de desaparecer. A veces la gente cuando les digo que soy de la Unión, me preguntan que de cuál más. Como si ser seguidor solamente de un equipo que nunca ganará la liga no fuera suficiente, y tengas que seguir a otro para sentirte importante entre millones de seguidores de los dos grandes que se están cargando la competición, que ya casi ni hay, competición.

El equipo tiene una deuda de unos 14 millones de euros, principalmente con hacienda. El pufo lo dejó Hidalgo, el de Globalia, Halcón Viajes, Pepephones y demás, en una época en que los equipos de fútbol se habían convertido en sociedades anónimas deportivas, empezaron a gastar el dinero que no tenían e hicieron cosas como dejar de pagar seguridad social o a hacienda… y ahora con la crisis, se presta más atención a cosas como quién debe dinero al estado: los equipos deben ahora mismo unos 700 millones de euros a Hacienda (¡casi nada!), además de lo que deben a bancos, proveedores, trabajadores, ex-trabajadores (no sólo futbolistas), etc. Los últimos años los clubs se apuntaron al concurso de acreedores, la antigua suspensión de pagos. Hay un juez y unos administradores concursales, cuya misión es renegociar los pagos y conseguir reducir la deuda lo suficiente, para que la sociedad sea viable. Por ejemplo, negociar con los acreedores una quita, que significa que el equipo les devolverá sólo una parte de lo que les deben. Mejor poco que nada, no vaya a ser que el equipo desaparezca y ya no vean nada… Otra es recurrir deuda a Hacienda por haber prescrito. Si un ciudadano común no paga, Hacienda no deja que prescriba tan facilmente…

Al entrar en concurso, los administradores controlan todo gasto. Pues hubo gente que vio un agujero por el que tirar, y  varios equipos hacían en verano plantillas que no podrían pagar y, una vez firmados los contratos, el club entraba en suspensión de pagos, entraban los administradores y se encontraban con todo el marrón ya montado, sin posibilidad de pararlo. Si salía bien, como en el Rayo, subían a primera división con un equipo que no había cobrado (ni cobraría) ni la mitad de lo prometido. Y en primera se cobra bastante más de televisiones que en segunda, aunque sea una décima parte de lo que cobran los 2 de siempre. Y en casi todos lados, el equipo de la ciudad es el tercer o cuarto equipo con más seguidores, detrás de los que ganan títulos, y puedes hacer buenas taquillas a precios absurdos. Que hay crisis y tal, pero la gente se sigue gastando 100 o 200 € en una entrada para ver hora y media de circo. Al menos modificaron la normativa para intentar evitar estos casos. Pero la otra forma de timar es lo que se conoce como refundación, que consiste en dejar que un equipo desaparezca y con él, toda su deuda (¡magia!) y creando uno nuevo (depende de lo que pagues, puedes inscribir tu equipo en diferentes categorías) en la misma ciudad, intentando que se parezca al ya desaparecido (camiseta, nombre, escudo, etc.), o comprando otro equipo más pequeño por la zona, que esté en tercera o por ahí, y cambiándole el nombre y demás. Después está el caso del equipo que no llega a desaparecer, y que en su día no entró en suspensión de pagos ni nada, cuando había muchas cosas sin definir en el negocio futbolístico y simplemente arrastran una deuda que, ahora mismo, les impide llegar a categorías profesionales (1ª y 2ª), y se crea otro equipo nuevo, sin deudas, que hace lo de siempre cual camaleón, conviviendo ambos equipos. O en casos como en Cartagena, incluso el viejo hace las veces de filial del nuevo…

Y en la situación que nos encontramos, cada año desaparecen equipos en segunda B y tercera. Equipos con más dinero (o con más capacidad de endeudamiento, que esa es otra), compran el puesto y se evitan la molestia de subir por méritos deportivos. Por ejemplo, el Madrid C no conisguió subir, pero como un presupuesto de segunda B es lo que cobra CR9 en 10 o 15 días (literalmente), se pueden permitir pagar. O como el Betis B, que acaba de bajar a tercera y están mirando quién desaparece para volver a la categoría que acaban de perder, aunque sea un equipo en concurso de acreedores que debe dinero hasta a pequeñas empresas y que perderán la mitad de los que se les debe. Pero al menos cobrarán algo, porque todos esos equipos que desaparecen, dejan el pufo a todos los acreedores, mientras el mismo dueño del club que con su mala gestión generó la deuda, crea otro equipo libre de deudas. Sí, muchas veces es el mismo dueño del equipo desaparecido el que defrauda a hacienda y deja de pagar a un montón de gente. Pero lo hace de manera legal, porque en España hay quien puede defraudar y quien no. Además, sólo un puñado de equipos tienen estadio propio, la mitad de los de primera y unos cuantos más. Así que si desaparece un equipo sin patrimonio, Hacienda no se lleva ni eso, porque los ayuntamientos (otra vez dinero público) se dedicaron a construir cosas de primera necesidad para la ciudadanía, aunque el usuario fuera una Sociedad Anónima Deportiva (una empresa privada, pero con aficionados), que costaron millones y millones. Pero al menos le dieron uso, no como pasa con aeropuertos vacíos y demás…

Pues bien, de estas cosas no se habla apenas en los medios. Hubo un programa de Salvados sobre la burbuja en el fútbol y poco más. Los información deportiva en las noticias se basa en un 90% del tiempo en hablar de los 2 de siempre, aunque no haya ocurrido nada, y el resto por si Nadal, Alonso, etc. ganan algo, o para hablar del deporte del que esa cadena tenga los derechos de retransmisión. Da igual que al Guadalajara la LFP lo castigue con bajar a segunda B después de conseguir la permanencia un partido antes de terminar la liga, la noticia del días es que Florentino, el único candidato a presidir el Madriz, ha dicho que quizá fiche a tal entrenador, o quizá no… Tampoco nadie acierta a explicar los motivos exactos del descenso. Dicen que hubo irregularidades en la ampliación de capital, y he leído hasta apropiación indebida, pero no sé de qué dinero se ha apropiado quién (en teoría, el presidente),  y el presidente dice que a él no le han dicho qué ha hecho mal y que él hizo todo bien. Los aficionados ya se han movilizado, porque el fútbol es lo primero, como leía en este artículo

El caso más famoso es el del Málaga, que ya ha desaparecido como 2 veces, todo un pionero. Su método fue el de separar su filial (un equipo al que compró hacía años) y dejar desaparecer el primer equipo, que se quedó con la deuda, con los activos tóxicos, tipo “banco malo“, y desapareció, llevándose a la tumba las deudas. El equipo que había hecho de filial se quedó con lo bueno: colores, afición, cantera, etc. Ahora mismo está en primera división, el único equipo de este tipo en dicha división, comprado por un jeque árabe (éstos y los rusos son otra de las modas para sacar adelante proyectos imposibles) con una deuda considerable (como todos los equipos) que ha ido generando en los últimos años, pues hace sólo 20 años que hizo la mágica desaparición de las deudas. El jeque aparece por Málaga (o por twitter) cuando le da la gana y la UEFA ya le ha sancionado con no poder participar en competiciones europeas la próxima temporada por no tener los pagos al corriente.

Pues en este club es en el que se ha fijado la gente que quiere fundar (o que quieren que otro funde) un nuevo club en Salamanca. Primero fue llevar al filial al Helmántico a jugarse la permanencia, animando a acudir a apoyarles con más presencia en las redes sociales (por parte de los perfiles oficiales) de la que ha tenido ningún otro partido del primer equipo. Después salió la noticia de que los administradores concursales habían pedido el control total del club, dejando sin poder al consejo. Y entonces es cuando saltó la noticia: en el consejo estaban moviendo los hilos para separar el primer equipo del resto (filial y demás categorías inferiores), para mantenerlas si desapareciera el primer equipo. ¿Si desapareciera? Entonces Hidalgo parecía que iba  a volver definitivamente al club que dejó en la ruina y en segunda B, todavía en la ruina (aunque se había reducido la deuda un poco) y otra vez en segunda B. Pero no, no tardó en anunciar su plan (o nuevo plan, pues lo del consejo había sido, con toda certeza, movido por él). La “refundación”. Liquidar un equipo y crear otro que se le parezca lo suficiente para que muchos lo sigan como si fuera el mismo. La rueda de prensa hasta la dio en el estadio Helmántico. Un estadio propiedad de la Unión Deportiva Salamanca, el club que quería liquidar. Un estadio que iría para Hacienda, que es de lo poco que puede pillar del patrimonio de la Unión, por lo que no tendría ningún derecho sobre dicho estadio el nuevo equipo. Entonces empezó una campaña de la prensa, sobretodo por parte de la COPE (se ve que por allí la escuchan y todo) a favor del nuevo equipo, casi-insultando a los que defendían su equipo ante la disolución/muerte. Casi silenciando las palabras de los administradores contando que el equipo es viable económicamente con el plan que habría que aprobar, aunque para aprobarlo haría falta que Hidalgo estuviera de acuerdo, pues el Banco Popular es uno de los acreedores, con un préstamo que está avalado por él… (en caso de seguir, el préstamo lo debería devolver el club; en caso de liquidación de la UDS, esto sería imposible, por lo que el banco podría ejecutar el aval). Por eso hace un año insistía tanto en que otra persona se hiciera cargo del aval: en caso de dejar desaparecer el equipo, que el muerto lo cargara otro…

Pero estos románticos no son pocos (están entre ellos TODAS las peñas y sus peñistas), se han organizado para encontrar cualquier posibilidad que impida quedarse sin su equipo, con esa fuerza o sentimiento que en España sólo sale cuando se trata de fútbol. Como decía el artículo sobre el Guadalajara que comentaba antes, ya pueden recortar tus derechos, libertades, etc. que te quejarás moderadamente y la cosa acabará ahí, pero si se trata del equipo del que eres seguidor… todavía me acuerdo de aquellas manifestaciones multitudinarias porque Sevilla y Celta bajaron a segunda por no pagar a tiempo y acabaron readmitiéndolos, creando un desbarajuste de liga de 22 equipos del que todavía quedan efectos en segunda división.

A medida que pasan los días, van saliendo (a pesar de algunos) los números de lo que costaría comprar los derechos para ocupar el puesto de la Unión con ese nuevo equipo. Lo números parece que ahora no le salen a Pepe, y ya empieza a quejarse, él que se pensaba que le saldría prácticamente gratis y que todo el mundo lo apoyaría. Si le hubiera salido la jugada de separar el primer equipo, convertir el Salmantino (el filial) en un primer equipo, la jugada le hubiera salido gratis, con el único problema de tener que jugar en tercera división, pero teniendo el escudo y demás. Pero con un equipo con 60 años de historia como filial, en vez de uno con 90 años con varias temporadas en primera, y con muchas historias. Pero ahora debería crear un nuevo equipo sin capital alguno, sin estadio propio, gastarse un millón de euros en comprar la plaza y demás del equipo que desapareciera, pagar el dinero avalado por él… y, si subiera a segunda, aportar además entre dos y tres millones de capital.

Si continuara con el proyecto actual, con el equipo de toda la vida, tendría toda la afición de su parte, un grupo de seguidores interesados en comprar acciones, los colores, el escudo y demás propios del equipo intactos, un estadio con el que negociar con Hacienda, un equipo que ya es S.A.D. y que no necesitaría capital extra para volver a segunda, y, como ya dijeron los administradores, con una deuda pactada con unos plazos totalmente asumibles por el equipo (con el equipo en segunda división; en segunda B casi ningún equipo es viable…).

El fútbol (al menos el fútbol que vemos en la tele) hace tiempo que dejó de ser un deporte, es un gran negocio, se mueven cantidades altísimas de dinero de forma descontrolada. Deudas que quizá nunca se satisfagan. Las televisiones se hipotecaron con unas cantidades que no podrán devolver para conseguir los derechos televisivos, pagando más a los 2 de siempre que al resto de equipos juntos (incluyendo primera y segunda división) creando un juego cada vez más desigual, cada vez menos interesante, donde cualquier jugador que despunta en los otros 18 equipos es fichado por alguno de los 2 primeros (que ya habían peinado toda España y parte del extranjero para quedarse con todo cadete o juvenil interesante), o se va a jugar al extranjero. Además tienen un poder mediático que se retroalimenta, la gente sigue lo que ve en los medios, y en los medios sólo se habla de lo de siempre.

La UEFA ya tiene los ojos puestos en la liga española, por prácticas que rompen la igualdad de condiciones en competiciones europeas (la sanción al Málaga, y hace unas temporadas, al Mallorca son un ejemplo). El nuevo presidente de la LFP (un tipo que defendió en su día a Piterman…) habla de acabar con tramposos y con la deuda de los equipos, pero parece que el método de acabar con esta deuda es hacerla desaparecer con magia… El siguiente en la lista podría ser el Racing.

Y ya no hablamos de los chanchullos que hay entre representantes, comisiones, propiedades compartidas de futbolistas, etc. Por ejemplo. todo jugador que despunta en Sudamérica es propiedad de una o varias empresas en diferentes porcentajes y, quizá otro tanto por ciento por parte del equipo en el que juega, creando tal lío, que cuando un equipo español ficha por allí, nadie tiene claro cuánto ha pagado en total, ni quién se ha llevado el dinero. Y en la prensa cada uno se inventa los números y ya está, que lo importante es que la liga de las estrellas tiene una más. Nadie dice cuánto le costó al Atlético fichar a (fichar un x% de) Falcao ni cuánto ha sacado ahora por el traspaso al Mónaco…

7 meses y medio

Han pasado más de 7 meses desde que volví a casa, el tiempo pasa volando…. Dicen que el tiempo pasa rápido para los que están ocupados, pero en mi caso es todo lo contrario. Llevo 7 meses y medio sin hacer nada (a parte de buscar trabajo, dormir, comer, cagar, y ver pasar el tiempo). Y engordar, a kilo por mes. Es lo que tiene el sedentarismo extremo. Aunque hasta hoy había pensado en retomar este blog (o crear uno nuevo) para soltar todas mis chorradas al mundo y así poder releer en el futuro lo tonto e inmaduro que era a los 31 añazos. Y aun teniendo un montón de tiempo, no me había animado hasta hoy. No sabía por donde empezar (no lo sé aún), pero bueno, voy a empezar a escupir palabras y después ya seguiré como pueda, que lo más difícil es empezar.

Volví con la ilusión de que haber estudiado francés los últimos 9 meses en la alianza francesa de Santo Domingo me sirvieran para un puesto de trabajo en Francia del que me estaban esperando para una entrevista telefónica, en la que mantuve una conversación mejor de lo que pensaba que era capaz. Tampoco me ha servido para conseguir ningún otro trabajo. Igual que no me sirvió para conseguir un destino no hispanohablante (como pedí expresamente) tener una de las notas más altas de inglés en las pruebas del ICEX.

Pues bien, desde entonces la cosa parece que va cuesta abajo y sin frenos. Últimamente ya ni siquiera me llaman de casi ninguna oferta de las que me inscribo en infojobs (o tecnoempleo, etc.), ni siquiera de las de Cobol, del que tengo experiencia suficiente. Es más, creo que la mayoría de las pocas entrevistas personales a las que he ido (sin contar las vía Skype) han sido gracias a la recomendación de un ex-compañero de trabajo.

Y España. O Catalunya. O lo que sea, que me da igual. Esto de aquí está igual. Bueno, peor. Cuando volví esperaba ver algún cambio, al menos en las obras públicas. Siguen igual de paradas. No hay dinero para invertir y mi ciudad, Esplugues, sigue llena de chapuzas sin terminar. Desde el gobierno parece que compitan para soltar cada día una más gorda que su compañero. O comprobar cuál es el límite de la ciudadanía. Llamando terrorista a cualquiera que no esté con ellos, etc. Pero como digo, esto sigue igual que cuando salí hace más de año y medio, aunque con millón y medio de parados más. La gente o sigue adelante como puede, o se suicida ante un desahucio (palabra que el gobierno quiere que dejemos de utilizar). Al menos en las encuestas empieza a notarse el hastío por el bipartidismo, aunque no me lo acabo de creer. La oposición es el partido que empezó a hacer lo mismo que ha continuado haciendo (aumentando cada recorte anterior) el nuevo gobierno. Y juegan al típico y ridículo “Tú eres malo – Pues tú más” a diario.

Ahora que soy un indiano (de los que no consiguieron dinero al “hacer las indias”), hay días que hasta echo de menos Santo Domingo, aunque pueda parecer mentira. Tenía trabajo (encubierto como beca de formación, pero al menos cobraba a final de mes siempre que no se retrasaran) con el que no llegaba a fin de mes, pero ahora ni siquiera empiezo. No cobro un euro, no tengo derecho ni a los 426€ del plan Prepara, porque no he estado en el paro 12 de los últimos 18 meses. Pero como con la beca, aunque cotizara IRPF y jubilación (que habrá desaparecido si algún día llego a esa edad), no cotiza para desempleo, no tengo derecho ni a los 4 meses de paro que tendría por trabajar un año, ni a los 426€. Tampoco tengo derecho a la rebaja en la compra del billete trimestral para parados, porque uno de los requisitos es cobrar menos del salario mínimo, pero eso significa que tienes que cobrar algo. Si no cobras nada, te tendrás que colar en el metro para ir a las entrevistas, supongo… Parece que las leyes las haga un analfabeto, o alguien que me tenga manía. (Como no me conocen, debe ser la primera opción….)

Como decía, pese a todo lo que me quejé del destino y del mísero sueldo de la mísera dotación, peor es no tener ingresos y estar todo el día sin hacer nada. Bueno, al menos de enero a marzo fui a un curso del paro. Tenía las tardes ocupadas y hasta aprendí a programar para móviles (ifones y androides). Nos prometieron que había esperando empresas interesadas en contratar lo que saliera de curso, que aseguraban contratación para el 60% de los que aprobáramos, y que les sobraban las empresas y acabaríamos todos colocados. Hace 2 meses que terminamos el curso y Forinem (la empresa que organiza el curso: cobra del SEPE, alquila unas aulas en la ciudad que toque, busca un profesor autónomo y promete cosas que no son reales) solamente ha conseguido trabajo a UN alumno. Magnífica cifra. El jueves pasado me llaman diciendo que se ha obrado el milagro y hay una empresa interesada en mí, y que me llamarían al día siguiente y que estuviera bien atento al móvil. Ayer martes, cansado de esperar, les envié un e-mail preguntando qué pasaba con la empresa y su respuesta es que tenga paciencia. ¡Como si no la tuviera! He esperado más de 2 meses, como para no esperar un par de días…. En este tiempo me he ido apuntando en infojobs a todo lo de Cobol que saliera, a cosas de sistemas, a cosas de móviles y hasta a cosas de junior de lo que sea (y me rechazan en todo, soy un viejo para estos puestos).

Como decía que iba diciendo… (pierdo el hilo con mis pataletas de indignado que no hace nada por cambiar nada, como la mayoría de españoles) hay días que echo de menos salir a correr y achicharrarme por el malecón capitaleño, entre el humo negro que soltaban conchos y voladoras (con el frío y el mal tiempo este invierno no me apetecía salir a correr, me he acostumbrado al calor). O bajar a cenar a casa del vecino. O coger la pasolita e ir a ver a su hermano. O coger una guagüita para ir a la playa en cualquier época del año. O el agua azul cristalina de bahía de las águilas… (que al final no destrozarán, parece que por fin el pueblo dominicano empieza a espabilar, que empieza a cansarse y organizarse. Quizá pase como en España, que no sirva para demasiado, pero por algo se empieza, tanto allí como aquí). O lo que sea. Hasta ir a perder el tiempo a la oficina comercial. Donde, según me han contado, las cosas siguen como siempre. Hubo una inspección, el inspector era otro consejero, que me llamó para preguntarme por lo que había explicado antes de viajar. Me han contado que allí parecía estar más empeñado en saber sobre mí que sobre la oficina y todo lo que pasaba en ella… en fin. La conejera sigue en su puesto, a la administrativa le prorrogaron la edad de jubilación y sigue con sus habituales bajas laborales (que al menos hacen que la pobre línea de internet tenga un respiro), y otros becarios nos sustituyeron. Y la vida sigue, mejor o peor, según para quién. El blog recibió, meses después, un inesperado subidón de visitas (me enteré porque empecé a recibir comentarios). Según pude saber, alguien había echo correr un enlace a la entrada del e-mail que envié, por todo el ICEX. O por las oficinas comerciales. No conseguí enterarme de quién lo había mandado (ni porqué entonces), ni de nada de nada. Todo un poco extraño :S

(Ah! Otra cosa que echo de menos son los estrambóticos e-mails de españoles que buscaban trabajo en República Dominicana y nos enviaban su CV y nos pedían ayuda. Había algunos bastante curiosos…)

Estos días salió una noticia en todos los diarios, explicando como los jefazos del ICEX cobraban 1800€ extra en dietas por asistir una reunión en Madrid (donde viven), mientras yo cobraba 1300 al mes con los que tenía que pagar alquiler, comida, gastos y demás (y en mi caso suicida, un hipoteca en España).

Pero bueno, aquí al menos tengo mi vieja bicicleta. En estos últimos 2 meses he hecho bastantes kilómetros. Y desde que empezó la primavera, he intentado salir también a correr, a ver si consigo salir del desastroso estado de forma en el que estoy desde hace bastantes años. Pero como siempre hay algo que sale mal, las últimas veces que he salido a correr he acabado con dolor de rodilla. A ver si mañana consigo que la doctora me mande al traumatólogo a por una resonancia… pinta que tengo algo feo en el menisco 😦 Al menos, yendo en bici no me duele nada, y el sábado subí a Montserrat (y volví). Algo que no pensaba que fuera “tan asequible” para mí. Ahora toca seguir pedaleando y mejorar la resistencia, para no volver medio muerto a casa…

Bueno, ya he reestrenado mi blog, ya puedo soltar mierda….

Saludos a todos,

Alguno ya me conocerá, pero me presentaré para el resto. Me llamo Raúl Fernández Parra y, durante los últimos 12 meses, he sido becario informático en la Oficina Comercial en Santo Domingo.

Escribo este correo electrónico para explicar y denunciar todo lo que “he visto”, ahora que ya finaliza mi beca y no puede haber represalias contra mí por parte de nadie de la oficina (por parte de la “jefa”). Y las hubiera habido, pues la he visto actuar (abusar de su posición) contra trabajadores de la oficina.

Digamos que mi relación con la consejera, M.V.G., no empezó bien. Una de mis primeras tareas era comprobar que el inventario de equipos informáticos fuera el correcto. Al comprobar la lista vi que había tres ordenadores portátiles, cuando sólo había uno en la oficina, el que usaba la consejera en su “dock station”. Pregunté y ella me dijo que tenía los otros dos equipos en su casa, pero que uno no iba. Entonces le dije que me lo trajera para ver el problema y si no se podía hacer nada, darlo de baja. Lo trajo sin cable de alimentación, por lo que no pude comprobar nada, al no ser compatible con el del equipo de la oficina. Incluso me firmó la baja del equipo. Al día siguiente me trajo el cable de alimentación y pude encender el equipo correctamente, aunque aparecían unas líneas extrañas en la pantalla, tampoco demasiado molestas. Entonces me dijo que “iba muy lento”. Se fue, y dejé el tema del portátil un poco de lado mientras hacía mis tareas de inicio de beca. Unos días más tarde, me preguntó que si se daba de baja, qué se hacía con el equipo. Le contesté que se podía destruir o donar. Entonces me dijo que lo quería donar al colegio de sus hijos. Me informé y dicho colegio es uno de los más exclusivos del país, por lo que no aceptaría un aparato tan viejo. Cuando me volvió a hablar sobre la supuesta donación, le mostré mi desconfianza y me confesó que lo quería para ella y que “ella era la jefa y se hacía lo que ella quería”. Como iba a seguir en servicio y no estaba averiado, obviamente no lo di de baja.
Pero ya la tenía “cruzada” para el resto de la beca.

Pero “me necesitaba”, pues me llamaba para cosas tan complicadas, como cambiar la sangría de un documento (dos veces en quince días, en una mientras estaba comiendo a mediodía, teniendo que dejar el almuerzo durante unos minutos). Aunque le aconsejé hacer los cursos de ofimática del campus ICEX, ya que no sabía utilizar siquiera el Word, me contestó afirmando “haberlos hecho en su día, pero que se le había olvidado lo aprendido” y que “no le servía de nada volver a hacerlos pues se le volvería a olvidar todo”.

Pero para lo que solía llamarme más a menudo era para dudas personales, tales como qué “tablet” podría comprarle a su hijo (después de la sexta vez que me llamaba para el mismo tema, cómo poder comprar un buen tablet por poco dinero, que el iPad es caro y su hijo quiere el iPad, uno empieza a cansarse), problemas con la conexión a internet de su casa (aunque la paga la oficina, igual que el recibo eléctrico, etc.) que yo no podía resolver al tratarse de problemas de su ISP, etcétera. Por ejemplo, me traía los portátiles de la oficina, y me decía que se los configurara para que su hijo jugara al Minecraft, que se lo descargara para él. O que le buscara otros juegos, “que yo soy el experto” (¿experto en videojuegos o en informática?).
Encima me llegó a decir que sí, que hacía lo que le pedía, pero “parecía que lo hacía con un “truco” contra ella, que no se me podía pedir nada”. Para parecer eso, me seguía pidiendo ayuda para temas que no eran de la oficina en innumerables ocasiones. Le tuve que contestar, porque no podía tolerar que me hablara así, con ese desprecio. Le hablé duro, algo alto, explicando que no podía hablarme así, que no podía tratarme así. Le pregunté que cuándo había hecho algo contra ella, y me contestó que “muchas veces”. Le conminé a que me encontrara algún caso. Como no fue capaz, me dijo que “no los tenía apuntados, pero que siempre era así”. Le insistí en que me dijera un sólo caso, y al final se quedó callada. Yo me fui de su despacho, pensando que se quejaría de mí, porque parece que nadie se atreve a enfrentarse a ella. Le expliqué el caso a la coordinadora de becarios (ya no estaba José Pascual) y me tranquilizó, no había llegado ninguna queja de mí.

Y claro, cada día que pasaba, me enteraba de más cosas que hacía la consejera. Como ya he dicho, obligaba a la oficina a pagar su recibo de luz e internet. Pero no acababa ahí. Se pasaba horas imprimiendo libros para sus hijos con papel y tinta de la oficina, a todo color. La mayoría eran libros de partituras para tocar con la guitarra que descargaba de internet en la oficina, para su hijo, aunque también habían libros de inglés que tomaba prestados de la biblioteca (aunque mandaba ir a devolverlos a Tomás, el chófer/ordenanza de la oficina). Incluso me llegó a llamar para pedir ayuda para imprimir un libro de partituras en PDF que se le descuadraba. Los libros los guardaba en su carpeta, que se encontraba en el servidor, por lo que yo tenía que ir eliminando libros para no saturar el disco. De todas maneras, los descargaba y los imprimía al momento. Libros de centenares de páginas. Había días que se iba a casa dejando tres o cuatro libros en cola de impresión. Y la impresora que se encuentra en su despacho es la única a color que disponemos en la oficina. Y después de imprimirlos, los manda a encuadernar, obligando de nuevo a pagar con dinero de la oficina.

Pero, a pesar de ese malgasto de material de oficina, prohibió imprimir a color la documentación que se le debía entregar a la empresas que venían en misión oficial. Obviamente, la desobedecimos, y en cuanto se fue, imprimimos la portada del dossier a color, al menos no dejar en ridículo a la oficina delante de empresarios que estaban pagando nuestros servicios. El resto lo dejaron en blanco y negro.

Pero ella siguió imprimiendo libros para sus hijos, y lejos de bajar el ritmo, parecía que incluso lo aumentara. Empezaba a ordenar al personal de la oficina a fotocopiar los libros que cogía de la biblioteca, no iba a ponerse ella a escanear, si ya sabía toda la oficina que lo hacía, no tenía porqué esconderlo.

Y cuando se estropea otra (las viejas las dimos de baja) y te dicen desde el CISICRET que hay que cambiar el fusor, pero que el coste lo tiene que asumir la oficina, se le dice a la consejera, que responde que la oficina no puede gastar 200 dólares, que no hay dinero. Mientras, la oficina sigue pagando decenas de euros al mes en cartuchos de tinta para su impresora, para que pueda seguir imprimiendo partituras (y paquetes enteros de folios). Llegó un momento en que no había dinero en la cuenta para pagar nada, y ella había agotado los cartuchos y quedaba un sólo paquete de 500 hojas. Se tuvo que hacer el pedido a la papelería, aunque no hubiera dinero en la oficina y ella no iba a adelantarlo, claro. Y la contable tiene que buscarse la vida para satisfacerla.

Después está el trato que dispensa al personal de la oficina. A una administrativa, Z., le hace trabajar el triple que a la otra, y aunque ella ni se queja, si tiene que trabajar, lo hace, la consejera es capaz de acusarla de haberse cogido vacaciones para no hacer un informe. Aunque las vacaciones estuvieran aprobadas hacía muchas semanas por la misma consejera y aunque ese informe fuera una de las tareas propias del consejero de la oficina. Porque Mónica intenta quitarse todo el trabajo que pueda y repartirlo entre dicha administrativa, la contable y las becarias. Y cuando desde servicios centrales le llaman la atención, ella culpa a los demás. A la contable también la llegó a acusar de pedir vacaciones para no hacer algo y, al igual que con Z., la hizo ir a la oficina aunque hubiera autorizado las vacaciones hacía semanas, para que rellenara el informe de precios en destino que debería hacer la consejera. Y además, no le vale que lo rellene con precios reales, Mónica le dice que infle los precios, mintiendo para que parezca aún más caro de lo que es este destino. Por ejemplo, aunque la consejera suele pagar poco más de mil pesos (20€) en el recibo eléctrico (sus recibos están en la oficina, no los esconde, y cualquiera los podemos ver), le dijo que apuntara quince veces más 15.000 pesos. Y que pusiera una cantidad alta para una asistenta del hogar, aunque ella no tenga.

Pero la peor parte se la lleva T., el chófer. Aunque Mónica utiliza el coche oficial como si fuera propio, la gasolina y las reparaciones las sigue pagando la oficina. Mónica le hace ir a T. hasta su casa, a cualquier hora, con el coche particular de T., a recoger a sus hijos y llevarlos a piscina o a cualquier otro lugar. O que vaya con su coche particular a buscar al marido de Mónica al aeropuerto un domingo. Y después se enfada cuando T. le pide que le paguen la gasolina que ha gastado en realizar esos viajes que no se encuentran dentro de sus obligaciones ni están dentro de su horario. No se queja nunca por ello, hace lo que le piden, con su propio coche, pero M.V le monta un escándalo por pedir que le reembolsen el dinero que ha tenido que gastar de su bolsillo.
No tiene suficiente con eso, que, por ejemplo, tras llevarle a un restaurante en el coche oficial, para una comida oficial, T. se tiene que quedar esperándola. Y al salir, le hace ir hasta la vuelta de la esquina para que nadie vea como le dice que se busque la vida para volver a la oficina, que ella se lleva el coche, pero que no quiere que los demás la vean cuando lo hace.
O, yendo en teoría de vuelta a la oficina, le dice que vaya por otro camino, que queda más lejos para, en el peor momento, decirle que se baje, que ella se va para casa por su cuenta.
Y claro, él se tiene que buscar un taxi, o ir andando por esta ciudad (insegura y con temperaturas muy altas), hasta la oficina, porque después ella siempre le pondrá pegas para pagarle un taxi. Le llegó a decir que se buscara un “motoconcho”, una especie de taxista en motocicleta, diciendo que los becarios lo utilizan (aunque no es verdad, no lo utilizamos nunca). O que se baje del coche en medio de una tormenta. O que vaya a buscar el coche a la calle cuando está lloviendo (porque Mónica, en vez de aparcar en las plazas que tenemos en el subterráneo del edificio, prefiere dejarlo al aire libre), y lo deje en la puerta para no tener que mojarse ella (que se moje T. parece no importarle).
T. puso esto y mucho más en manos de los sindicatos para que le defendieran. Tras un período un poco más tranquilo, Mónica volvió a la carga.
Yo he visto como durante varios días, llegaba Mónica a la oficina y, sólo llegar, le mandaba a T. a buscar el portátil al coche, para traérmelo para que se lo configurara para poder usarlo en casa (para que le buscara, OTRA VEZ, el minecraft para su hijo, aunque ya le había explicado que tenía que comprarlo, dijo que se le “había olvidado”).
Hasta llegó a decirle que si “ya había empezado a buscar otro trabajo”.

Cambiando de tema, una vez se negó a participar en una entrevista de “Conecta con el mercado” porque había concertado una cita con un periodista que le iba a entrevistar (aunque se le había informado de la videoconferencia, lo apuntó mal (o no lo apuntó)), y eso era más importante que atender a la empresa española. Así que se encargó el analista de mercado, no sin antes recibir un consejo de ella: “aunque la empresa no debería invertir aquí porque no hay mercado, diles que sí porque sino, nos pondrán una valoración más baja”. Y ella no quiere bajas puntuaciones, prefiere dar un mal servicio a la empresa española.

Durante los primeros días llegó a mis oídos que la bajada de la dotación del 12.5% se había consultado con ella. No debió ser capaz de negociar ni un sólo euro de los 3.000 que nos estaban bajando. Seguro que ni leyó el e-mail, como hace tantas veces, que hasta le han llegado a decir desde servicios centrales que si habla en serio, que “ya te lo hemos dicho cuatro veces”. O como cuando la becaria EXTENDA le envía un correo con un borrador, para que M.V. sólo tenga que rellenar algunos campos, pero en vez de eso, lo envía directamente medio hecho.
En el informe de los anteriores becarios (ése que nos dicen que es tan importante) se explicaba que la dotación no sobraba. Y este año lo hemos actualizado explicando que es muy ajustado. Pero no parece que nadie lo haya tenido en cuenta, pues los próximos becarios tienen la misma dotación. Y la inflación aquí es del 10%. Y el cambio euro/dólar, aunque este mes haya mejorado (demasiado tarde) ha estado a unos niveles muy bajos, haciendo que nuestra dotación fuera más exigua. Y ella era capaz de decirnos que ella también tenía uno de los sueldos más bajos de los consejeros, aunque estuviera cobrando 15 veces más.

Sé que me hizo una mala valoración, no me importa, no tengo una segunda fase. Pero lo sé porque alguien le tuvo que ayudar a entrar a la aplicación. Porque no quiere que I.G.d.C. se entere que ha vuelto a olvidar como entrar (la dirección y las contraseñas).

Aunque el horario oficial de la oficina (de 7:30 a 15:00) lo haya fijado M.V., nunca llega antes de las 8 y siempre se va antes de las 14:00. Decía que “se iba a comer” como si fuera a volver. Pero si a un becario se le ocurría irse diez minutos antes de la hora por alguna razón, la administrativa  ME.M. le informaba sin falta. Tiene su ironía, que una persona como ME., que se pasa el 50% del tiempo que está en la oficina jugando a videojuegos en el ordenador, que siempre que se han ido la consejera y el analista, se vaya siempre antes, que se coja bajas médicas fraudulentas, sea la garante del cumplimiento de los horarios por parte de los becarios. Porque si el analista o ella se van antes, no dirá nada a la consejera. Es más, el analista cuando quiere irse antes, espera impaciente a que se vaya M.V., porque tiene que quedar bien con ella, que le ha apoyado en alargar su jubilación (el analista llegó a decir que no se podía ir porque le había alargado la jubilación). Pero de lo que estoy hablando ahora es de la auxiliar administrativa ME.M.. Persona que me reclama más que el resto de la oficina junto, para cosas como “Mi PC no funciona”, cuando no ha encendido la pantalla (varias veces), o “no se escucha el altavoz” cuando quiere escuchar música a todo volumen (que sólo hace cuando no está la consejera). Tiene incluso menos idea de ofimática que la consejera, y me llama, por ejemplo, cada vez que tiene que dar de alta una oportunidad de negocio (gritando: “¿es carga fichero o carga ofcomes?”) Le tuve que insistir durante meses para que dejara de entrar a ver vídeos de Youtube, pues la conexión de nuestra oficina es muy lenta (a pesar de mis quejas y de las de los anteriores becarios, tenemos una conexión absurdamente lenta viendo el mercado local) y cuando no estaba la consejera bloqueaba la conexión, no permitiendo a los demás trabajar. Incluso me llegaron a llamar desde comunicaciones del CISICRET porque detectaban que la línea estaba saturada. Le mandé quitar el vídeo y desde Madrid me confirmaron que ya funcionaba bien. Al menos, cuando está jugando a los diferentes juegos que tiene, no satura internet y no molesta con su incapacidad. Cuando la consejera sale de su despacho, ella oculta rápidamente el juego y nunca ha llegado a verla jugar. Lo mismo con el analista. Los demás, lo sabemos perfectamente. Hasta el punto que un antiguo becario que vino de visita nos preguntó que si seguía con el “juego de los chocolates”. Incluso gente externa a la oficina lo sabía.

Pero todo esto no es tan grave como las enfermedades que se inventa. Los lunes llega arrastrándose a la oficina, que le duele todo, y los viernes va hasta dando saltitos al irse. Aunque durante la semana se esté quejando de la espalda o de cualquier cosa. Hasta el punto que pidió la baja a su médico de confianza, que claro, se la dio. Un mes. Por una hernia de hiato (abdomen), aunque ella decía que tenía dolor de espalda. Al volver seguía quejándose como siempre, y el analista le preguntó que cómo le dolía la espalda por una hernia de hiato. Al día siguiente volvió, contenta, acompañada de su hija, con otro justificante del mismo médico, pero ahora la hernia era discal, y decía que debían operarla, por lo que estaría de baja tres meses. Y ella dijo que su hija podía sustituirla gratis. Se lo explicó al analista y a la consejera, que les parecía bien, acordando con Mónica que la hija de ME. ocuparía su puesto durante el período de baja. Al día siguiente, efectivamente, vino la hija, que me pidió poder entrar al PC de su madre. Yo, obviamente, no quería saber nada de este asunto, que me parecía un claro fraude, por lo que le indiqué que se lo pidiera a su madre. Pero ésta dijo que no recordaba su clave de acceso (con la que había entrado el día anterior) y me pidieron que le diera una nueva. Yo me negué, y le escribí un e-mail a Mónica pidiendo un escrito firmado donde dijera que ella asumía cualquier culpa y riesgo y me exculpaba totalmente a mi persona por hacer esa ilegalidad. Ella no quiso jugársela, claro, y me pidió otra manera. Le dije que la única manera es que ME. recordara su contraseña y se la dijera a su hija. La consejera le llamó y se lo dijo y de repente, recordó la contraseña, por lo que su hija pudo entrar al sistema informático de la oficina suplantando la identidad de la madre. Los demás no dijimos nada, aunque el asunto fuera turbio estaba respaldado por la consejera de la oficina, la jefa. La hija al menos no molestaba tanto como la madre y no era antipática con los demás. Cuando había pasado casi un mes, desde Madrid reclamaron otro justificante, decían que cada mes se tenía que justificar la evolución de la dolencia. Y entonces, al pasar un mes justo, ME. volvió como si nunca hubiera tenido un hernia discal. Sin haberse operado ni nada, demostrando que había sido una farsa.

Desde aquí pido, que en caso que esta persona, que no trabaja ni deja trabajar, que coge bajas médicas por enfermedades que no tiene, que además es antipática con los demás trabajadores, se le ocurriera pedir que no la jubilaran, que le alargaran el contrato laboral más allá de los 65 años, NO se lo concedan. Habrá miles de personas mucho más preparadas y con muchas más ganas de trabajar que esta persona, que siempre se está quejando de su trabajo, y que no hace nada.

Seguro que me dejo un bueno montón de atrocidades cometidas por estas dos personas con las que he tenido la desgracia de tener que tratar, pero ahora mismo no puedo recordarlas todas, y creo que ya he explicado lo más significativo.

Un cordial saludo,

Raúl Fernández Parra
Becario informático en Santo Domingo, La Habana y San Juan de Puerto Rico